¡Hola a todos!

Retomo el blog con una entrada que mi amigo y antiguo profe Rubén me sugirió escribir en su día: Okapi Framework. Como ya habéis sido testigos de mis parrafadas habituales, y dado que esta herramienta es muy amplia, escribiré varias entradas sobre el tema. Aquí va la primera de ellas.

INTRODUCCIÓN

Me imagino que muchos de vosotros os habréis preguntado al leer el título: «¿Qué es Okapi Framework?». Nadie mejor que sus creadores para contárnoslo. Si prestamos atención a su página web, podemos averiguar que Okapi Framework (de ahora en en adelante, Okapi) es «un conjunto de componentes y aplicaciones de código abierto, libre y multiplataforma diseñado como apoyo a los procesos de traducción y localización». Así pues, nos queda claro que Okapi es gratuito y que no se trata de una herramienta de traducción asistida por ordenador al uso, sino de un complemento de ayuda en las tareas de traducción y localización.

A su vez, Okapi consta de varias herramientas escritas en lenguaje Java entre las que destaco Rainbow (a la que dedicaré esta entrada en exclusiva), que nos permite ejecutar multitud de procesos relacionados con la traducción y localización, CheckMate, utilizada para realizar controles de calidad en archivos bilingües y, dentro de las antiguas aplicaciones de Okapi en .NET framework, Olifant, que sirve para realizar búsquedas y cambios en distintos formatos de memorias de traducción. Cabe mencionar, así mismo, la presencia de aplicaciones en línea de comandos, destinadas a usuarios más avanzados, como Tikal, que permite unir varios archivos XLIFF, llevar a cabo conversiones de archivos o incluso traducir utilizando sistemas de memorias de traducción; o Ratel, un editor WYSIWYG empleado para crear reglas de segmentación SRX (Segmentation Rules eXchange).

RAINBOW

La primera vez que abrimos Rainbow, nos encontramos con una ventana como la de la siguiente imagen:

Rainbow

Ventana principal de Rainbow

Como se puede observar, en dicha ventana figura la clásica barra de menús, común a la mayoría de aplicaciones, donde nos serán de especial utilidad los menús Utilities y Tools (Utilidades y Herramientas, respectivamente) y una sección de botones que ejecutan las funciones más básicas, como abrir un proyecto, guardarlo, etc. Debajo de esta sección vemos de un directorio titulada Root (Raíz), que es el directorio de nuestro proyecto. El resto de la pantalla lo ocupa una sección con varias pestañas, destinadas a la listas de documentos con los que queremos trabajar (hasta un total de tres), así como otra pestaña, Languages and Encodings (Idiomas y codificaciones), donde podemos establecer, como su nombre indica, los idiomas y codificaciones de los archivos que hayamos añadido. Para terminar, en Other Settings (Otros ajustes) podemos configurar algunas características de los archivos de destino.

Creación de paquetes de traducción

La primera función de Rainbow que quiero destacar es la creación de paquetes de traducción. De esta manera, podemos preparar nuestros archivos para convertirlos a formatos compatibles con diversas herramientas tanto gratuitas como de pago, como QT Linguist (recordad que hablé de esta herramienta en la entrada anterior), OmegaT, Trados, Swordish III (que mencioné en esta entrada) o Wordfast. Así que por falta de alternativas no será.

Para acceder a esta función, tendremos que, en primer lugar, cargar los archivos que queremos convertir mediante la combinación de teclas Alt + Insert. Una vez elegidos, nos dirigiremos a Utilities > Translation Kit Creation… (Utilidades > Creación de paquetes de traducción). En la siguiente captura de pantalla podemos ver un ejemplo de esta ventana. En la parte derecha de la ventana que aparece, podemos ver la lista de formatos a los que se pueden convertir los archivos. Cuando seleccionamos uno, en la sección inferior se nos aporta una breve descripción que soluciona más de una duda. Asimismo, en la pestaña Output Location (Ubicación de los archivos de destino) podemos decidir la ubicación del paquete que creemos, así como si deseamos que el programa cree un archivo comprimido con los archivos de dicho paquete.

Creación de paquetes de traducción

Captura de pantalla de la ventana de Creación de paquetes de traducción de Rainbow

El programa nos creará un paquete en la carpeta que le hayamos indicado, con una carpeta destinada a los archivos originales y otra, de nombre, work, que contiene los archivos de trabajo o borradores, que son el resultado de la conversión que ha realizado Rainbow para hacerlos compatibles con el programa de traducción asistida elegido. Aquí tenemos un ejemplo de un paquete PO que puedo traducir mediante QT Linguist, y que he creado a partir de un archivo en formato ODT.

Archivo PO en QT Linguist

Captura de pantalla de un archivo PO en QT Linguist creado por Rainbow

Las siguientes capturas muestran, respectivamente, los paquetes de este mismo archivo obtenidos siguiendo este proceso para su posterior traducción en Swordfish III (a partir de un archivo XLIFF), OmegaT y Trados (a partir de un archivo RTF).

Archivo XLIFF en Swordfish

Captura de pantalla de archivo XLIFF creado con Rainbow y abierto en Swordfish

Traducción en OmegaT

Captura de pantalla de un texto para traducir abierto en OmegaT creado desde Rainbow

Archivo RTF bilingüe

Captura de pantalla de un archivo RTF bilingüe para Trados creado con Rainbow.

Como habréis podido comprobar ya, contamos con muchas opciones de creación de paquetes de traducción, compatibles tanto con herramientas de traducción asistida gratuitas como comerciales. Aparte de lo mostrado anteriormente, podemos crear archivos compatibles con Transifex, Wordfast y otras herramientas de traducción asistida.

Creación de memorias de traducción

Imaginaos que, utilizando Rainbow, hemos podido convertir un archivo siguiendo los pasos anteriores a un programa de traducción asistida de nuestra elección como, por ejemplo, QT Linguist. Cuando hemos terminado de traducir el archivo, caemos en la cuenta de que queremos guardar una memoria de traducción basada en dicho archivo para poder aprovechar la traducción en futuros proyectos. Sin embargo, herramientas como QT Linguist no funcionan con el concepto de memoria de traducción, al contrario que otras alternativas como Trados o Wordfast o, si hablamos de software libre, OmegaT o Anaphraseus. Pues bien, en vez de maldecir nuestra mala suerte, Rainbow nos puede ayudar a salir del apuro mediante su función de conversión de archivos, en concreto la conversión a formato TMX (Translation Memory eXchange).

A diferencia de la función de paquetes de traducción, la conversión de archivos se limita a convertir los documentos que queramos a otro formato, sin crear la estructura de carpetas más propia de un proyecto de traducción (es decir, carpetas para documentos originales y borradores y otros archivos necesarios para ser compatibles con el programa elegido). Si bien es cierto que estas dos funciones pueden llegar a solaparse (en especial en el caso de los archivos PO), creo que dan la posibilidad de que cada traductor trabaje según más le convenga.

En la situación que nos ocupa, el primer paso para obtener nuestro archivo TMX a partir de un archivo bilingüe (PO, XLIFF o bilingües de Trados) es añadirlo a la lista de archivos mediante al atajo Ctrl + Insert. A continuación nos dirigimos a Utilities > Conversion Utilities > File Format Conversion… (Utilidades > Utilidades de conversión > Conversión de formatos de archivos), donde aparecerá la siguiente ventana:

Conversión de archivos

Ventana de Rainbow de la función de conversión de archivos

En la sección Output Format (Formato de destino), elegimos el formato al que convertiremos el texto (en este caso, TMX). Marcando las casillas de debajo, podemos elegir, entre otras opciones, si solamente queremos convertir los segmentos aprobados o si queremos crear un único archivo de destino en vez de un archivo de destino por archivo original. Para terminar, elegimos el nombre y la ruta del archivo de destino y pulsamos el botón Ejecutar.

Una vez terminado el proceso, obtendremos un archivo TMX compatible con la gran mayoría de herramientas de traducción asistida, ya sean de pago o gratuitas. En la siguiente captura de pantalla podemos ver un archivo TMX creado con Rainbow a partir de un documento RTF bilingüe (convertido a su vez con Rainbow a este formato desde un archivo original ODT), y que he abierto con el programa Notepad++ (una alternativa al Bloc de notas de Windows que recomiendo encarecidamente), lo que supone una buena forma de averiguar más información sobre la estructura interna de un archivo TMX.

Archivo TMX

Captura de pantalla de archivo TMX abierto con Notepad++

Con estas dos funciones doy por terminada esta entrada dedicada a Okapi Framework y, en particular, a Rainbow. Como siempre, os animo a trastear con Okapi y con Rainbow, porque así seguro que descubrís muchas más funciones de las que da tiempo a hablar en este blog y, de paso, podéis sacarle el máximo partido de manera acorde con vuestras necesidades profesionales y particulares.

En las siguientes entradas seguiré hablando de Rainbow, así como de otras aplicaciones pertenecientes a Okapi Framework. Con respecto a vosotros: ¿conocíais esta herramienta? ¿Alguno la habéis utilizado? ¿Qué funciones destacáis y cuáles echáis de menos? ¡Espero vuestro comentarios! ;-)

Retomo el blog después de una larga ausencia por diversas razones. Sin más dilación, os dejo con mi entrada ;-) :

Como algunos que me conocen ya sabéis, a pesar de llevar un tiempo traduciendo encargos de manera aislada, solamente me he decidido a dar el paso de darme de alta como traductor autónomo hace apenas unos meses. Dado este cambio en mi vida, decidí que, si quería dedicarme a la traducción, más me valía encontrar clientes, aunque fuera buscándolos debajo de las piedras. Mientras me documentaba y buscaba consejo de algunos colegas y amigos, me encontré con dos entradas en sendos blogs, X e Y, en los que se describían formas de obtener experiencia como traductor, aunque no fuera de manera profesional, así que los leí e investigué un poco más por mi cuenta en aquellas opciones que más me llamaron la atención o que vi más interesantes en relación con mis preferencias, que se encuentran en la localización de software.

De esta manera, llegué a una web donde desarrolladores de aplicaciones de software libre de toda clase y para todos los usos dejan los archivos de texto que conforman la aplicación al alcance de traductores voluntarios de multitud de idiomas que deseen localizarlo por iniciativa propia y de manera gratuita, de acuerdo con los principios del software libre. Este proyecto que sirve de enlace a los traductores y desarrolladores se llama Transifex y, si os atrae tanto como a mí la idea del software libre, recomiendo que le echéis un vistazo.

TRANSIFEX

En Transifex, los desarrolladores se dan de alta en la página y crean un proyecto para localizar ese software. Tienen las opciones de que cualquiera se encargue de la traducción, o bien de que haya un equipo de traducción por idioma. El segundo paso consiste en cargar los archivos con las cadenas de texto para que los posibles traductores puedan echarles un vistazo y se decidan a localizarlos. De esta manera, el traductor puede solicitar crear un equipo de traducción para el idioma que sea y, a continuación, el desarrollador decide si le interesa localizar el software a ese idioma y, en caso afirmativo, acepta la creación de un equipo de traducción para ese idioma.

A partir de ahí, el traductor puede elegir entre trabajar con los archivos en el propio navegador web o, por el contrario, descargarse los documentos para traducirlos de manera local con el programa que prefiera. En mi caso, me decanté por la segunda alternativa, dado que no me convencía el aspecto de la ventana de traducción en el navegador. Cómo es lógico, me hacía falta un programa que me sirviera para traducir el archivo (en mi caso, archivos .po) que me había descargado de manera cómoda. Al tratarse de un archivo con apenas unas decenas de cadenas de texto, no me hacía falta una herramienta de traducción asistida como la conocemos normalmente, con sus memorias de traducción y glosarios, sino más bien un programa que me mostrara información sobre las cadenas, que me permitiera introducir comentarios si así lo estimaba oportuno y, por supuesto, que me permitiera traducir de la manera más cómoda, sencilla y fácil posible. Cuando tenía XP instalado, trasteé con Virtaal, pero nunca he conseguido que funcione en Windows 7, por lo que quedaba descartado automáticamente.

Así que me puse a pensar y me acordé de QT Linguist, un programa que tenía instalado en mi partición dedicada a la distribución de Linux Ubuntu que era justo lo que estaba buscando. Investigando en la red, di con una versión de este programa para Windows. Antes de ni siquiera instalarla, me llamó la atención que el archivo ejecutable apenas ocupa 3 MB, mientras que en Ubuntu se descargan unos 100 MB, debido a que se necesitan el resto de componentes de QT. A continuación añado una captura de pantalla de la ventana principal de este programa.

INTRODUCCIÓN A QT LINGUIST

QT Linguist en WindowsQT Linguist en Ubuntu

La interfaz de QT Linguist se divide en varias secciones (views en inglés) y barras de herramientas (formadas por los botones situados debajo de los menús, que cumplen las funciones habituales de estos programas). En la esquina inferior derecha se indica el número de segmentos traducidos y el número de segmentos de que consta el archivo, respectivamente. Si queremos saber el número de palabras que contiene el archivo, tenemos que ir al menú View > Statistics (Ver > Estadísticas), donde se nos mostrará el número de palabras, caracteres y caracteres con espacios tanto del original como de la traducción.

Para empezar con las diferentes vistas o secciones, encontramos una columna llamada Context (Contexto) en la que se muestra en qué parte del programa aparece cada segmento (por ejemplo, en el menú Acerca de, en la vista de reproducción, etc.), así como el número de segmentos de los que se compone cada sección. A su derecha vemos la columna Strings (Cadenas de texto), donde se incluyen los segmentos de origen que hay que traducir. Más a su derecha figura otra columna, llamada Sources and forms (Fuentes y formas), donde aparecen otros archivos vinculados a cada segmento en concreto.

Debajo de estas columnas se encuentra la sección de traducción propiamente dicha. En el primer cuadro de texto vemos el texto de origen y, debajo de él, el cuadro dedicado a la traducción. Hay un tercer cuadro de texto que emplearemos cuando queramos insertar comentarios, dudas o sugerencias relativas al segmento en que nos encontremos. Esta posibilidad que nos ofrece QT Linguist, aunque pueda parecer una minucia, es, en mi opinión, extremadamente útil tanto para el traductor como para los revisores o jefes de proyectos, ya que permite una comunicación más fluida entre ambas partes y justificar nuestra traducción en aquellos segmentos dudosos o ambiguos.

En el borde inferior de la ventana principal encontramos dos secciones. Una de ellas, llamada Phrases and guesses (Frases y sugerencias) nos muestra sugerencias de traducción. Si la cadena de texto en la que nos encontremos es igual o similar a otra que forme parte de los diccionarios (phrase books) que hayamos añadido a este proyecto, su traducción aparecerá en esta sección. Podemos crear nuestros diccionarios según nuestras preferencias, lo que resulta interesante para agilizar nuestra tarea, ya que podemos incluir en ellos algunas cadenas de texto que podemos ver en la práctica totalidad de las aplicaciones, sean del tipo que sean, como Abrir, Nuevo, Guardar, Copiar, etc. En el manual de QT Linguist al que hago referencia más adelante figura un tutorial para la creación de estos diccionarios.

A su izquierda encontramos una sección de avisos que aparecen en caso de que haya algún problema con la traducción, otra función de gran interés y utilidad para el traductor, especialmente cuando hemos revisado la traducción y se nos ha podido escapar algún error. Por ejemplo, en la siguiente captura de pantalla he forzado un error para que me muestre un aviso. En este caso, el programa indica tanto en esta sección como en la barra de estado (esquina inferior izquierda) que en la traducción se ha omitido una variable (grosso modo, un código que hace referencia a elementos del programa que pueden variar durante la ejecución del programa, tales como la versión, el número de elementos seleccionados, etc.) que aparece en la versión original. Quedan claras, pues, la utilidad y la importancia de que un programa de traducción asistida por ordenador cuenta con esta función. Podéis encontrar más ejemplos de variables en la cuarta entrega del excelente curso de introducción a la localización de La paradoja de Chomsky que menciono al final de esta entrada.

Ejemplo de aviso en QT Linguist

También puede darse el caso de que el programa nos indique un error que, tras comprobarlo, no sea tal. Así ocurre en esta captura de pantalla, donde QT Linguist me indica que la puntuación del texto original es distinta que la de la traducción. En este caso, podemos ignorar el error validando el segmento mediante la combinación de teclas Ctrl + Retroceso.

Ejemplo de falso error en QT Linguist

Para terminar, añadiré que la ventana de QT Linguist es totalmente personalizable, puesto que podemos añadir o quitar los botones o secciones que queramos. Para ello, basta con ir a View > Toolbars / Views y podremos hacer cambios en las barras de herramientas y secciones, respectivamente.

Como tampoco pretendo convertir esta entrada en una parrafada (me conozco :-P ) y todavía me quedan unos cuantos párrafos para terminarla (os lo dije :D ), no voy a adentrarme en el resto de funciones de esta programa, ya que, en su mayoría, son las mismas que cualquier otro programa de traducción asistida por ordenador. Además, al final de esta entrada incluyo un enlace a un manual muy completo en inglés sobre QT Linguist orientado a traductores. También podéis hacer como yo y probar a traducir proyectos de Transifex con este programa e ir descubriendo sus posibilidades.

RESULTADO DE MI TRADUCCIÓN CON TRANSIFEX

En el comienzo de esta entrada comentaba que había descubierto QT Linguist después de haberme adentrado en el proyecto de localización de software libre Transifex. Cuando descubrí que existía un proyecto de localización de Minitunes, me animé a traducirlo al español. Para los que no lo conozcan, Minitunes es un reproductor de música para Linux que utilizaba mucho cuando mi ordenador de sobremesa todavía aguantaba tener dos sistemas operativos juntos. Me hacía mucha ilusión probar y traduje el archivo con los segmentos de este programa (que es el que he utilizado para las capturas de pantalla de esta entrada).

Entregué el archivo en su día y me olvidé del tema, hasta que un día, hace unos meses, vi una noticia en un blog sobre Ubuntu al que estoy suscrito sobre el lanzamiento de una nueva versión de Minitunes. Abrí el enlace a su página web y me encontré con que esta versión incluía las traducciones realizadas en Transifex. Tenía que instalarme Ubuntu (en este caso, mediante Wubi) y hacer algunas de capturas de pantalla :) .

Vista inicial de Minitunes

Vista de álbumes en Minitunes
Menú Acerca de en Minitunes

Aquí tenéis la prueba de que, a veces, no es necesario pasar días y días traduciendo, ni hace falta que nos dejemos un riñon en programas sofisticados, para que nuestro trabajo se vea en la red, para envidia de amigos y familiares no traductores :-P .

Y DE POSTRE…

Os dejo con los enlaces prometidos relacionados con QT Linguist, la localización y formas de ganar experiencia en traducción.

¡Hola a todos!

Después de un larguísimo tiempo sin actualizar fundamentalmente debido a la pereza y a la falta de ideas, creo que ya iba siendo hora de ponerme a redactar una entrada nueva.

Como bien dice el título, voy a tratar de un formato de archivo que suele provocar problemas a los traductores, especialmente en cuanto al formato: el PDF. Ya sabréis que un documento PDF es ideal para textos candidatos a ser impresos, como pueden ser folletos, manuales de usuario, presupuestos, facturas, etc. Los inconvenientes surgen cuando intentamos traducirlos: al no tratarse de un documento editable, nuestra tendencia es intentar copiarlo en un procesador de textos, como Word. Si tenemos la versión Pro de Acrobat o el complemento Sun PDF Importer de OpenOffice o LibreOffice, podemos editar el texto, pero no traducirlo como haríamos con las herramientas típicas (con memoria de traducción, glosarios, etc.).

Dadas las dificultades de trabajar con este formato, lo conveniente cuando recibamos un encargo de traducción en PDF es intentar solicitar al cliente una copia en un formato de archivo editable o, si no es posible, recordarle que, si desea mantener el formato del original (en caso contrario, bastará con copiar y pegar el texto en un procesador de textos, si es que el documento no está protegido), se incluirá una cantidad en concepto de gastos de maquetación (una tarifa por hora sería lo más recomendable en este caso). De todas formas, si recibimos una copia editable de ese documento, debemos asegurarnos de que el formato no traerá problemas (por ejemplo, los documentos con tablas y más tablas suelen ser bastante complicados) si no queremos acabar después por la calle de la amargura.

Si no queda más opción que trabajar con un PDF, contamos con varias opciones a las que he recurrido según el momento. Sea cual fuere el método escogido, es seguro que tendremos que realizar una maquetación del documento final, cuya dificultad y duración dependerá fundamentalmente de la complejidad del formato del PDF de origen y de las herramientas que utilicemos para editarlo.

Antes de comenzar con las opciones, me gustaría señalar que las celdas en el documento PDF de destino de los tutoriales pueden estar un poco desalineadas, pero se debe a las prisas causadas por la limitación de los minutos de extensión del tutorial. Lógicamente, una maquetación profesional debe quedar perfecta, pero ese no es el objetivo de estos tutoriales.

1. CONVERTIR EL PDF

La primera opción consiste en recurrir a un conversor de documentos PDF a otros formatos, como DOC. Hay muchísimas alternativas, como PDFZilla, al que le cuesta, sin embargo, trabajar con documentos con formato más complejo, como tablas. En el vídeo de ejemplo se puede ver como transforma un documento de prueba consistente en una única tabla en un documento editable de texto plano. Dicho de otra forma, se pierde todo el formato, con lo que no evitaríamos tener que realizar una maquetación más adelante.

De entre todos los conversores que existen, el de más calidad que he probado es el Abby FineReader, del que podéis descargar una versión de prueba (funcional durante 15 días y que permite procesar hasta 50 páginas), la cual que me ha salvado alguna vez la vida con relación a la digitalización de documentos gracias al increíble OCR que incluye. En el caso del PDF de ejemplo, lo convierte a Word a la perfección, de forma que podemos trabajar con Trados, Wordfast o, si lo abrimos con OpenOffice o LibreOffice, con Anaphraseus. Una vez hayamos acabado, podemos convertirlo a PDF con el propio Abby FineReader o mediante la opción de guardar como PDF en OpenOffice, LibreOffice, Word 2007 (mediante este complemento) o Word 2010 (incluido en la propia aplicación).

Siguiendo este último paso, nos aseguramos de poder trabajar con un documento editable, que podemos modificar, por ejemplo, para cambiar el tamaño de las filas y columnas de la tabla para que quepa el texto. Luego basta con guardarlo a PDF para terminar nuestra tarea.

2. TRABAJAR CON TRADOS STUDIO

La forma de traducir archivos PDF integrada en Trados Studio me sorprendió muy gratamente en su día, y más con los PDF de gran tamaño o de formato complejo. Para que os hagáis una idea, probé a importar un PDF de varios megas de tamaño y de unas 80 páginas, de las que el 80 % aproximadamente eran tablas. También exporté el documento de origen a Word y me quedé asombrado con la calidad de la exportación: las tablas se mantenían en su sitio y solamente se apreciaban errores menores el formato, subsanables fácilmente si se tiene un poco de maña.

Tenemos dos modos de proceder con Trados Studio en el caso de documentos PDF:

  1. Importar el documento PDF (que Studio convierte a una variante del formato XLIFF propio de SDL, el SDL XLIFF) y, a continuación, traducirlo directamente en este programa (existe incluso la opción de una vista previa del documento final). Una vez hayamos acabado, basta con ir al menú Archivo > Guardar destino como y seleccionar la opción Microsoft Word. Después abrimos el documento en Word, realizamos los retoques necesarios y lo guardamos como PDF mediante alguna de las opciones descritas en la anterior opción.
  2. Abrir el PDF con Studio y, a continuación, ir al menú Archivo > Guardar origen y elegir el formato que queramos como, por ejemplo, el propio DOC. Cuando obtengamos el archivo de origen, podemos traducirlo utilizando alguna de las opciones mencionadas anteriormente, para luego realizar los retoques de maquetación que sean precisos y guardarlo como PDF siguiendo alguna de las opciones descritas antes.

Como veis, no es nada complicado trabajar con este programa. Es una verdadera lástima que, en mi opinión, el precio de una licencia sea prohibitivo. Si se redujera este coste, estoy seguro de que sería un programa con mayor tirón, porque su calidad es, a mi modo de ver, lo mejor de SDL que yo conozco.

3.INFIX+ TAGEDITOR/SWORDFISH

Hasta hace no demasiado tiempo, desconocía el programa Infix PDF Editor, que descubría de casualidad en un retuiteo de Pablo Muñoz, el autor del más que recomendable blog Algo más que traducir. Como me gusta mucho trastear y descubrir programas nuevos, lo descargué, lo instalé y lo eché un vistazo. Para mi sorpresa (agradable, todo hay que decirlo), me di cuenta de que, pese a su nombre, este programa es más que un editor de PDF, ya que la versión Professional permite exportar el texto de un PDF como archivo XML, que podemos traducir en algunas herramientas de traducción asistida, como Tag Editor, Deja Vu X o Swordfish II, un programa del que hablaré en futuras entradas.

Para empezar, tenemos que abrir el Infix PDF Editor. Si tenemos la opción de prueba, como en mi caso, nos saldrá una ventana en la que se nos pregunta cómo queremos trabajar con Infix. Seleccionamos Professional Mode (Modo profesional) y se abrirá la interfaz principal del programa. A continuación, abrimos el PDF yendo al menú File (Archivo) y eligiendo la opción Open (Abrir). Buscamos el archivo y pulsamos Abrir.

Una vez abierto, pasamos a exportar el texto como XML, para lo cual vamos al menú Document > Translate > Export XML… (Documento > Traducir > Exportar XML) o pulsamos el atajo Ctrl + Alt + E. Elegimos una ruta y nombre del archivo y pulsamos Aceptar. A partir de ahí, podemos elegir el programa con el que traducirlo. Como dice el título, he recurrido a Tag Editor y a Swordifsh II.

1. En el caso de TagEditor, abrimos el programa y le indicamos el XML que queremos traducir, bien mediante la opción del menú o arrastrando y soltando el XML en la ventana de TagEditor. A continuación, si es la primera vez que abrimos un XML creado en Infix, TagEditor nos indicará que no ha encontrado el archivo de configuración de etiquetas (un archivo de extensión .ini), que es el que le permite a TagEditor, grosso modo, identificar las etiquetas y bloquearlas para que no las traduzcamos o borremos por error, lo que afectaría al texto final. Elegimos la opción Abrir… y lo buscamos en la carpeta de instalación de Infix, similar a “C:\Program Files\Iceni\Infix4\Translation support\Trados\trados.ini”. Cuando pulsemos Aceptar, veremos la versión bilingüe del XML, lista para traducir con TagEditor.

Después de realizar la tarea de traducción y de revisión, tenemos que crear el archivo XML de destino. Para ello, vamos a Abrir > Guardar destino como… o pulsamos Mayús. + F12. Elegimos un nombre y ruta donde guardarlo y pulsamos Aceptar.

Para terminar, abrimos Infix de nuevo y nos dirigimos al menú Document > Translate > Import XML… (Documento > Traducir > Importar XML) o pulsamos el atajo Ctrl + Alt + I. Si hemos cerrado el programa antes, Infix nos dirá que no puede importar el XML porque no lo ha exportado primero. Basta con que lo exportemos siguiendo las indicaciones anteriores y, acto seguido, importarlo de manera normal. Entonces Infix sustituirá el texto original por el de destino, con la opción de sustituir texto donde falte, y podremos ver el aspecto del PDF de destino. En caso de que tengamos que retocar alguna parte del texto, Infix nos dejará modificar el archivo con total libertad.

Puede ocurrir que Infix nos llame la atención acerca de que la fuente del texto no admite caracteres españoles, como las letras con tilde o la eñe. En ese caso, tenemos que señalarle al cliente este problema y, en su caso, sustituir la fuente problemática por otra. En el PDF de ejemplo, para poder trabajar más fácilmente con los cuadros de texto, se hace clic con el botón secundario del ratón cuando se esté editando un cuadro de texto y, en la lista desplegable que aparece, se selecciona Text Box Data Fields (Campos de datos de cuadros de texto) y, a continuación, cambiamos el valor de Move Objects Below (Desplazar objetos hacia abajo) de False (Falso) a True (Verdadero).

Para finalizar, guardamos el archivo como PDF pulsando Ctrl + S o bien en el menú File > Save (Archivo > Guardar). Si hay algún problema, como texto que no se ve en una tabla debido al tamaño de la celda, el programa nos lo indica. Aquí encontramos una de las limitaciones de la versión gratuita de este programa: si guardamos el destino como PDF, Infix añadirá una marca de agua, lo que queda cutre y poco profesional si pretendemos enviarle el documento a un cliente. No obstante, Infix nos da la posibilidad de pagar para que podamos guardar tres documentos sin marca de agua por un precio de 22 €, lo que no es un disparate si nos van a pagar una buena cantidad por la traducción. Otra posibilidad consiste en comprar una versión completa del programa, que vale 114 €, que, en mi opinión, se amortizan pronto si trabajamos con una gran cantidad de archivos PDF.

Debajo añado el enlace del tutorial en vídeo de Youtube:

2. En el caso de querer traducir el archivo con Swordfish II, lo exportaremos en Infix siguiendo las indicaciones anteriores. A continuación, tenemos que convertir el XML en un archivo XLIFF, que es con el que trabaja Swordfish. Abrimos el programa y vamos al menú File > Convert Files to XLIFF Format (Archivo > Convertir archivos a formato XLIFF). Pulsamos el botón Add files (Añadir archivos), buscamos el XML y señalamos los idiomas de origen y destino en el siguiente paso. Si tenemos probar para convertir el archivo, cambiamos el tipo de archivo en File Type y escogemos Generic XML (XML genérico). Procedemos con la traducción como con cualquier otra herramienta TAO y, para obtener el archivo XML de destino, vamos a File > Convert XLIFF Files to Original Format (Archivo > Convertir archivos XLIFF  al formato de origen), seleccionamos la ruta y el nombre con el que queremos guardar el archivo y pulsamos el botón Convert XLIFF File to Original Format. Para terminar, abrimos Infix e importamos el XML igual que con Tag Editor.

A continuación os dejo el tutorial en vídeo de Youtube:

Como veréis, el PDF es un formato que suele ocasionar problemas a la hora de traducir, pero, con unas buenas herramientas y alternativas, podemos evitarnos muchos quebraderos de cabeza y facilitarnos el trabajo. Y, por vuestra parte, ¿conocéis alguna otra forma de trabajar con documentos en PDF?

A continuación os dejo los dos tutoriales de la entrada subido a Screncast.com, con una mejor calidad.

INFIX + SWORDFISH II

INFIX + TAGEDITOR

Al final de la última entrada del blog, adelantaba el tema que voy a tratar en esta entrada, los estilos de Trados. En concreto, pretendo hablar de cómo utilizar los estilos de Trados para bloquear o desbloquear texto que, por unas causas u otras, deseamos que se quede sin traducir o, dicho de otra forma, que Trados pase por alto mientras traducimos. Recomiendo leer la entrada Proteger texto para que no sea editable con Trados del blog Algo más que traducir, aunque yo me voy a centrar en Word, concretamente en Word 2010, aunque el proceso es casi idéntico en las diferentes versiones.

Alguna vez me ha tocado lidiar con partes que el cliente no quería traducir y, para identificarlas de un solo vistazo, las había marcado con un formato diferente, bien con el texto en otro color o tamaño o tipo de letra, o bien con subrayado, cursiva, etc. El problema de este método se encuentra en que, si traducimos con Trados, tenemos que ir procurando no abrir o editar segmentos en lugares no deseados, puesto que Trados añade etiquetas en forma de texto oculto y tendríamos que volver atrás. Como es lógico, si tenemos que estar cerrando segmentos y saltándonos el texto no traducible en un documento extenso, llegará un momento en que nos podemos liar y llevarnos un disgusto. Por esta razón, conviene marcar el texto no traducible con el estilo de Trados que lo identifica como tal, gracias a lo cual podemos ir pasando de segmento a segmento sin ni siquiera utilizar el ratón. Cuando hayamos acabado y limpiado la traducción, simplemente hay que realizar el paso contrario para poder entregar nuestro trabajo sin preocupaciones.

Antes de nada, conviene aclarar qué es un estilo de Word. Grosso modo, un estilo es el conjunto de características que se asignan a un documento o a alguna de sus secciones, tales como la fuente y su tamaño, el color del texto, la alineación de los párrafos, el espacio entre líneas, etc. Word incorpora unos estilos propios desde que se instala, de los cuales el estilo Normal es el predeterminado. No obstante, el propio usuario puede añadir todos los estilos que desee según sus preferencias (podéis consultar en el blog Informática para Principiantes). Por su parte, Trados incorpora tres estilos de su propia cosecha:

  • tw4win External (estilo externo de Trados, característico por su color gris)
  • tw4win Internal (estilo interno de Trados, característico por su color gris)
  • tw4win None (estilo de Trados basado en la fuente de párrafo predeterminado; explicaré esto más adelante).

Aparte de estos tres estilos, existe el estilo DO_NOT_TRANSLATE, de un color sepia, que indica texto no traducible, pero que, por alguna razón que desconozco, no aparece entre los estilos de Trados en Word.

Es posible que, en un primer momento, no veáis los estilos de Trados entre los de Word. Ello se debe a que, a no ser que hayamos abierto un documento donde se encuentren estos estilos, tenemos que “activarlos” antes, lo que podemos hacer de dos maneras (aunque para esta entrada he empleado Office 2007, el proceso es muy similar en la versión 2o03 y 2010; también podemos recurrir a los atajos de teclado para no perdernos):

  • Abriendo un documento donde aparezcan estos estilos (como el que os podéis descargar de este tema del foro Translatum) y copiar y pegar el texto en el documento que estemos traduciendo.
  • Ejecutando una macro que nos permite trabajar con estos estilos, como se ve en el tutorial que incluyo al principio y al final de la entrada. Con Word y el documento para traducir abiertos, tenemos que dirigirnos a la ficha Programador (si no aparece, tenemos que pulsar el botón circular con el símbolo de Office y, a continuación, pulsar el botón Opciones de Word, que se encuentra en la esquina inferior derecha y marcar la casilla Mostrar ficha Programador en la cinta de opciones) y pulsamos el botón Macros. También podemos ahorrarnos pasos con la combinación de teclas Alt + F8. En la ventana que aparece, tenemos que buscar la macro sAddTagStyles y pulsar el botón Ejecutar. Ahora ya tendremos los estilos de Trados disponibles.

En el documento que utilizo de ejemplo, suponemos que el cliente nos ha marcado el texto no traducible simplemente poniéndolo de color rojo. A continuación os indico los pasos que seguiría para bloquear dicho texto y, una vez terminada la traducción, dejarlo de nuevo en rojo. Lógicamente, estos pasos cambiarán en función de las características que tenga el texto no traducible en cada documento, pero la base es la misma en cualquier caso.

Dado que la entrada ya se está alargando mucho y que yo tiendo a andarme por las ramas, es un poco esquemático, pero creo que se entenderá bien. En caso contrario, podéis dejarme las dudas o comentarios que queráis y os ayudo en la medida de lo posible ;-) .

Para marcar el texto como no traducible:

  • Pulsar Ctrl + L para acceder a la función Reemplazar.
  • En el cuadro Buscar, pulsar el botón Más>>, después el botón Formato y, en el menú desplegable, seleccionar Fuente
  • En Color de fuente, elegir el color rojo.
  • De vuelta a la ventana anterior, el cuadro Remplazar con, después botón Más>>, pulsar el botón Formato y, en el menú desplegable, seleccionar Estilos… Acto seguido, buscar y seleccionar el estilo t4winExternal.
  • En la ventana anterior, pulsar el botón Reemplazar todos.

Como veréis, el texto no traducible ha quedado de color gris. De esta forma, Trados omitirá esta parte del documento según avancemos segmentos. Ya podemos proceder con la traducción usando Trados de la manera habitual. Cuando hayamos acabado, limpiamos el documento y lo volvemos a abrir en Word (nota: para que el tutorial no tuviera un tamaño excesivo, se ha omitido el paso de limpiar el documento, por lo cual la frase en inglés que aparece se debe considerar como la traducción terminada). Solamente queda poner el texto no traducible como estaba, es decir, de color rojo, para lo que seguimos estos pasos:

  • Pulsar Ctrl + L para acceder a la función Reemplazar.
  • En el cuadro Buscar, seleccionar el estilo t4winExternal (siguiendo los pasos indicados anteriormente). Si debajo de alguno de los cuadros aparece el formato que hemos utilizado en anteriores búsquedas, tendremos que pulsar el botón Sin formato, al que accedemos después de pulsar el botón Más>>, para que se borre dicho formato y podamos realizar la nueva búsqueda.
  • En el cuadro Reemplazar con, seleccionar el estilo t4winNone.

Así conseguimos que el texto no traducible tenga el formato predeterminado (el estilo Normal). Solamente queda devolverlo a su estado original (en nuestro caso, el color rojo).

  • En el cuadro Buscar, seleccionar el estilo t4winNone.
  • En el cuadro Reemplazar con, elegir el Color de fuente rojo.

Una vez hayamos realizado estos pasos, ya podremos entregar la traducción con toda tranquilidad. Aunque pueda parecer un proceso complicado, pienso que permite ahorrar bastante tiempo en textos con una gran cantidad de texto no traducible.

Si soléis trabajar con textos de este tipo, es recomendable aprenderse bien estos pasos e, incluso, grabar una macro para ahorraros tener que estar seleccionando el estilo, el color de fuente, etc., constantemente, como en la entrada de Algo más que traducir que he comentado al principio de la entrada. Igual me animo a escribir otra entrada con la macro de este proceso, aunque tendría que refrescar mis conocimientos de VBA (Visual Basic for Applications) en Word.

Y para terminar, como siempre digo, espero que la entrada os sea útil. Espero vuestros comentarios :D

Aquí tenéis el enlace al tutorial en Screencast.com:

CÓMO UTILIZAR LOS ESTILOS DE TRADOS EN WORD

En esta entrada de Melodía de traducción voy a hablar de un truco (por llamarlo de alguna forma) gracias al cual podemos cambiar los atajos de teclado a las funciones de Trados predeterminados por los que queramos desde Word.

Dado que la mayoría de las traducciones con Trados las realizo desde un portátil sin teclado numérico, perdía bastante tiempo activando y desactivando el bloque numérico del teclado solamente para avanzar de un segmento a otro. Entonces me acordé de un enlace de Translatum que publicó Pablo Muñoz en su twitter que trataba de ese tema. Pese a que alguna vez había cambiado algún atajo de teclado, había pasado demasiado tiempo y ya no me acordaba., así que lo consulté y encontré justo lo que buscaba. Se puede decir que esta entrada es una traducción de ese enlace, aunque con capturas de pantalla.

Para empezar, tenemos que tener Trados Translator Workbench y Word abiertos. A continuación, nos aseguramos de tener la plantilla de Trados cargado (en caso contrario, vamos a Herramientas > Plantillas y complementos y la buscamos y la cargamos), abrimos el menú Herramientas de Word y elegimos la opción Personalizar.

Menú Personalizar en Word

En la ventana que aparece, pulsamos el botón Teclado, lo que abre la ventana Personalizar teclado. En el apartado Categorías, seleccionamos Macros. En la mitad derecha aparecerán todas las macros que tengamos. Mediante las barra de desplazamiento, podemos llegar a las macros del menú de Trados, que se identifican fácilmente porque empiezan por t4win. A partir de ahí, elegiremos la macro que queramos cambiar, para lo que es indispensable saber inglés y los nombres de las funciones de cada macro. En mi caso, he cambiado dos atajos que utilizo muchísimo y que emplean el teclado numérico: abrir el siguiente segmento (SetCloseOpenGet.Main), que vemos señalado en la siguiente captura de pantalla, y traducir automáticamente hasta la siguiente coincidencia parcial (TranslateToFuzzy.Main).

Macros de Trados en Word

Para ello, basta con seleccionar la opción que queramos modificar e introducir una combinación de teclas en Nueva tecla de método abreviado. En caso de que el atajo que indiquemos esté ocupado, lo veremos en la misma ventana. Cuando hayamos encontrado una combinación que nos convenza, pulsamos el botón Asignar y terminamos el proceso pulsando el botón Cerrar.

Como veis, se tarda poco en cambiar los atajos de teclado, pero gracias a ello podemos ahorrarnos futuros quebraderos de cabeza y pérdidas de tiempo. Además, estos cambios no se limitan a las macros de Trados, sino que podemos modificar la combinación de teclas de cualquier opción de Word e, incluso, añadir una si no viene por defecto. Por ejemplo, yo tengo una combinación de teclas propia para la opción de Pegado especial, gracias a la cual me ahorro un tiempo precioso cada vez que quiero realizar esta acción.

Sin duda, lo más sencillo suele ser lo que mejor funciona. Y como a veces se nos escapan las cosas más sencillas, me ha parecido interesante compartir con vosotros este proceso, que si bien no precisa saber de física cuántica, nos ayuda a centrarnos en la tarea de traducir y no en las complicaciones informáticas. Espero que os haya sido tan útil como lo fue para mí en su día ;-)

————————————–

En la próxima entrada seguiré hablando de este tema de las macros, tan interesante para unos (como es mi caso) y tan complicado y aburrido para otros.

¡Hasta que nos leamos! :)

El otro día, para mi grata sorpresa, la agencia de traducción Ibidem Group se puso en contacto conmigo para comunicarme que había elegido Melodía de Traducción para que formara parte de su lista de los 50 mejores blogs de traducción en español. En concreto, este blog figura, según esta lista, entre los 20 mejores blogs de traducción prometedores. Se nos anima a un servidor y al resto de blogs de esta lista a seguir escribiendo por ser blogs muy interesantes, en sus propias palabras.

Los blogs que se encuentran en la misma categoría de blogs de traducción prometedores son los siguientes (en el enlace a la lista encontraréis una breve descripción de cada uno):

La traductora traidora, Méteteme, El arte de traducir, The World in my hands, Switch Off And Let’s Go, Tecnologías y Traducción, (Nunca) sobran las palabras, Traducción y mundo libre, Blog de Traducción e Interpretación de Paola Benites y Analizando la traducción.

Cabe decir que ya estaba suscrito a varios de ellos, y otros no los conocía y, gracias a esta iniciativa, he podido saber de ellos y de los autores que están detrás de ellos, lo que, sin duda, representa una gran experiencia para mí, pues contribuye a intercambiar conocimientos y a descubrir los entresijos de las profesiones de traductores e intérpretes.

Así mismo, en la mencionada lista también se incluye un top 10 (en este caso, top 9) de los mejores blogs de traducción, que podríamos describir como “consolidados”. En palabras de Ibidem, estos blogs “son la referencia del sector, blogs imprescindibles para estar al día. Con más de 100 posts cada uno, son indiscutiblemente los blogs de cabecera de cualquier traductor profesional”.

Entre estos blogs se pueden encontrar algunas fuentes de información indispensables. Ni qué decir tiene que algunos de los siguientes autores son personas con una buena reputación (merecida, por otra parte) en este oficio. Aunque solamente los conozca de forma virtual, les tengo en gran estima por la calidad de sus contribuciones.

Así pues, qué duda cabe de que es fundamental suscribirse a estos nueve blogs, y no únicamente porque hayan aparecido en esta lista. Doy la enhorabuena a todos los colegas de profesión autores de estos increíbles blogs:

Pablo Muñoz (Algo más que traducir), Elizabeth Sánchez (El taller del traductor), Fernando Gascón (El Gascón Jurado), Oliver Carreira (La paradoja de Chomsky), Judith Carrera (Traducción e Investigación), Clara Guelbenzu (Bootheando), Natalia Zudaire (Techno Tradu Blog), Alberto Bustos (Blog de Lengua Española), y Alejandro Palomino Guzmán (La traducción es la lengua de Europa).

Sinceramente, me ha hecho muchísima ilusión que me hayan incluido en esta lista, sobre todo porque llevo poco tiempo en este blog y todavía no he publicado muchas entradas (con demasiada poca frecuencia para mi gusto, añado). Estar rodeado de tanto talento, entre colegas de profesión, me anima a seguir escribiendo y a pensar en temas sobre los que escribir.  A veces cuesta, pero con un poco de esfuerzo, la inspiración acaba llegando.

Me gustaría terminar esta entrada dando las gracias a todos los que, mediante comentarios u otras vías, me hacéis llegar vuestros elogios y me transmitís ganas de seguir adelante con Melodía de Traducción. También animo a los compañeros cuyos blog aparecen en esta lista a que se manifiesten y se presenten si quieren, si es que no lo han hecho ya. :-)

Hoy es 30 de septiembre, San Jerónimo, patrón de los traductores, debido a que fue quien tradujo la Biblia al latín, una traducción conocida como la Vulgata. Además, es el Día Internacional de la Traducción, por lo que felicito a todos los traductores e intérpretes, sencillamente porque nos lo merecemos ;-) . Si os interesa, en esta entrada de Bootheando podréis encontrar un recurso donde consultar las Cartas de San Jerónimo.

Para celebrar este acontecimiento, Asetrad ha organizado actividades y tertulias en diversas ciudades españolas. Si podéis, acercaos por alguna de ellas, ya que siempre se aprende algo cuando estás entre colegas de profesión.

Una vez más, ¡feliz Día Internacional de la Traducción a todos los traductores e intérpretes! :D

Después de un largo periodo sin actualizar por varias razones (entre ellas, las vacaciones en el pueblo, en las que apenas he parado en casa), voy a añadir una nueva entrada sobre la utilización de Xbench para revisar y realizar el control de calidad en traducciones realizadas con Excel, un programa muy empleado en determinados sectores de la traducción.

Una pregunta que puede suscitar el título es: “¿Y qué es Xbench?”. Pues bien, Xbench es una aplicación gratuita (aunque no de código abierto) que permite, entre otras funciones, realizar controles de calidad y gestionar terminología. Podemos llevar a cabo un control de calidad de una traducción (en formatos tan utilizados como el ttx de Tag Editor, archivos de SDLX, documentos en rtf de Logoport o documentos en formato XLIFF de Oracle, entre otros) y, a la vez, añadir una memoria de traducción (de nuevo, en una gran variedad de formatos, como pueden ser memorias de Wordfast, TMX o memorias de Deja Vu X) o glosarios al proyecto para que así el control de calidad sea máx exhaustivo. Se trata, sin duda, de una herramienta de gran utilidad para los traductores de la que volveré a hablar en futuras entradas. Como diría un profesor mío, es de agradecer que existan herramientas de esta calidad que sean gratuitas.

En esta entrada en concreto, describiré un proceso que tuve que repetir en varias ocasiones durante mi estancia en agencias de traducción. Había veces en que se recibía un archivo xls multilingüe en el cual, en la primera columna, figuraba el texto original, normalmente en inglés, mientras que en cada una de las siguientes columnas se añadía la traducción en un idioma. Así mismo, en la primera fila se indicaba el idioma correspondiente a cada columna a modo de título.

Puesto que el formato xls no ha sido diseñado con el propósito de utilizarlo para traducciones (es decir, no es bilingüe), no se puede llevar a cabo la revisión o el control de calidad con Xbench, por lo que en estos casos hay que recurrir a soluciones alternativas. Este método consiste en convertir el archivo xls a un txt bilingüe, que sí es reconocido por Xbench, mediante los siguientes pasos (tanto al principio como al final de la entrada incluyo un tutorial, en Youtube o en Screencast.com respectivamente, para que se vea de forma más gráfica):

  • En Excel, escoger la columna del original y la del idioma de destino, sin incluir los títulos.
  • A continuación, copiar las columnas y pegarlas en Word.
  • En Word, seleccionar toda la tabla y buscar y reemplazar ^p, ^l y ^t (marcas de párrafo, saltos de línea y tabulaciones, respectivamente) y sustituirlas por espacios. Este paso normalmente no es necesario, excepto si hay saltos de línea o tabulaciones dentro de celdas (porque haya una gran cantidad de texto, por ejemplo).
  • Todavía en Word, escoger toda la tabla y convertila en texto. En Word 2003, se consigue en Tabla > Convertir > Tabla en texto y, en Word 2010, en Herramientas de tabla > ficha Presentación > sección Datos > Convertir texto a.
  • Como elemento separador, elegir Tabulaciones.
  • Guardar el archivo en formato txt. En la ventana que aparece a continuación, elegir la opción Windows (predeterminada) y pulsar Aceptar.

Ahora basta con abrir Xbench, ir al menú Project, elegir New y, a continuación, pulsar el botón Add. Buscamos el archivo txt y lo arrastrasmos a la ventana. Aparecerá entonces una nueva ventana donde hay que marcar la casilla Ongoing translation (Traducción en curso). Conviene no olvidarse de este paso, pues sirve para que Xbench identifique el archivo como un documento bilingüe. Además, quitamos la casilla de verificación de Remove duplicates (Eliminar duplicados) para evitar que no se tengan en cuenta los segmentos repetidos.

Una vez llegados a este punto, podemos realizar el control de calidad seleccionando la pestaña QA. Después de escoger lo que queremos que se analice en la sección situada a la izquierda, se debe pulsar el botón Check Ongoing Translation (Comprobar traducción en curso) y ver los resultados.

Como parte del tutorial, y con el fin de enseñar algunas de las funciones de estre programa, he metido a propósito algunos errores en la traducción (como dobles espacios, errores de coherencia o diferencias en cifras). Ya que en la vida real también vamos a tener proyectos donde pueda haber errores, resulta interesante descubrir si Xbench reconoce dichos errores. Además, podemos exportar el informe de errores en formato html, bien pulsando la combinación de letras CTRL + E o haciendo clic con el botón secundario del ratón y pulsando Export Result (Exportar resultado). En formatos como el ttx, podemos abrir el archivo original desde el propio Xbench en el punto en que se encuentra un error en concreto, lo que nos permite ahorrar un tiempo precioso, especialmente en archivos de gran extensión.

A continuación os dejo el tutorial para esta entrada alojado en Screencast.com, de mejor calidad:

DE EXCEL A XBENCH

NOTA DEL AUTOR: debido a varias confusiones motivadas por la publicación de esta entrada, quiero aclarar que tanto ella como las siguientes no hubiesen sido posibles sin los materiales y las enseñanzas recibidos en las clases de varias asignaturas impartidas por Manuel Mata Pastor en la licenciatura en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid y en el Posgrado en Tradumática, Localización y Traducción Audiovisual de la Universidad Alfonso X El Sabio. Yo me he limitado a resumir dichas clases y a publicar estas entradas y grabar los tutoriales por propia iniciativa.

Pese a que obré de buena fe, con el fin de transmitir y compartir conocimientos mediante esta vía, y sin ningún ánimo de colgarme medallas que no me corresponden, y pese a que en un principio no quise que su nombre apareciese en un medio público como es este blog,  algunas situaciones complicadas en las que se han puesto en duda sus conocimientos y esfuerzos causadas por estas entradas me han llevado a redactar esta nota con la que pretendo hacer a este profesor la mención que se merece y se ha merecido desde un primer momento. Aprovecho para pedir disculpas a dicho profesor y a mis lectores por las confusiones y problemas que se hayan podido derivar de estas entradas. Lo mínimo que se puede hacer es rectificar y asumir los errores propios y otorgar a cada cual el reconocimiento que se merece. Como se suele decir, al César lo que es del César. Espero y deseo que, a partir de ahora, queden zanjadas todas las dudas relacionadas con este asunto.

José Manuel Manteca Merino

ARCHIVO SWF + AVRAL TRAMIGO

Actualizo el blog con una nueva entrada sobre localización de animaciones en Flash. En esta ocasión, vamos a utilizar una aplicación diseñada específicamente para localizar el texto incluido en archivos swf: Avral Tramigo. Este programa permite extraer el texto de un archivo swf y crear un proyecto de traducción.

No tenía previsto incluir esta entrada en blog, porque no había conseguido hacerlo funcionar en Windows 7. Sin embargo, hace unos días lo conseguí mediante el modo de compatibilidad, así que me decidí a realizar esta entrada. Como en entradas anteriores, os incluyo un tutorial que he subido a Youtube, pero también explicaré cómo traducir con este programa y añadiré, al final de la entrada, un enlace al vídeo en Screencast.com en  su formato original y con mayor calidad.

Antes de comenzar, debo comentar que, aunque Avral Tramigo esté en inglés, he utilizado una versión en español que he localizado yo mismo para coger soltura con Alchemy Catalyst. Podéis encontrar una versión de prueba de Avral Tramigo en esta página.

Una vez hayamos descargado e instalado el programa, lo abrimos, y nos aparecerá una ventana en la que se nos indica si queremos comenzar un nuevo proyecto de traducción o continuar con uno existente. En nuestro caso, seleccionamos la primera opción y, a continuación, buscamos y elegimos el archivo .swf que queramos localizar.

Entonces podremos ver la totalidad de la interfaz, muy sencilla. En la mitad izquierda de la pantalla vemos las cadenas de texto, su ID y su estado (sólo lectura, para traducir, para revisar o ya traducidas). En la otra mitad, un cuadro con el texto de origen, otro donde realizar la traducción y una serie de opciones para indicar el estado del segmento con sus correspondientes atajos de teclado entre paréntesis. Además, hay tres botones, que sirven para pasar al siguiente segmento sin terminar (es decir, un segmento que todavía no ha sido traducido o revisado), pegar el origen y avanzar al siguiente segmento respectivamente. Por último, un cuadro de texto nos permite introducir notas, por ejemplo, para el revisor o jefe de proyecto.

Para comenzar a traducir, basta con elegir la primera cadena de texto y escribir la traducción en el cuadro de texto destinado a ello. Cuando hayamos terminado, podemos pulsar F6 si queremos revisar luego la cadena o F7 si la damos por terminada. Al pulsar F8, pasaremos al siguiente segmento, y repetiremos el proceso hasta terminar la traducción.

El último paso consiste en crear el archivo .swf localizado para comprobar que la traducción no ha afectado a la animación. Para ello, nos dirigimos al menú File > Create translated SWF file y seleccionamos el nombre y ubicación donde guardar el archivo .swf de destino. Ya podemos abrirlo y ver que todo esté en orden. También podemos crear un archivo de texto externo yendo a File > Create external text file… Así obtendremos un archivo txt que podemos guardar como referencia.

Cómo veis, Avral Tramigo es un programa bastante sencillo de utilizar y muy intuitivo. Cuenta con funciones interesantes, como la de reutilizar traducciones de antiguos proyectos (Tools > Re-use translations), lo cual implica, lógicamente, que guardéis las traducciones como proyectos y no os limitéis a crear los archivos .swf de destino. Uno de sus puntos flancos depende de la voluntad de los desarrolladores de las animaciones, ya que deben crear una animación que pueda ser utilizada con Avral Tramigo, lo que implica, entre otras cosas, asegurarse de que todos los textos sean dinámicos, de que cada cadena cuenta con un nombre de variable único o de que el texto no sea seleccionable. Asimismo, la versión de prueba sólo permitir trabajar con proyectos de hasta 10 segmentos, lo cual limita bastante su utilidad. Pese a todo, es una alternativa que se debemos tener en cuenta y que puede sernos de gran ayuda para presentaciones con poco texto, como la del tutorial.

Y para terminar, lo prometido es deuda: a continuación tenéis el enlace al vídeo en Screencast.com.

ARCHIVO .SWF + AVRAL TRAMIGO

NOTA DEL AUTOR: debido a varias confusiones motivadas por la publicación de esta entrada, quiero aclarar que tanto ella como las siguientes no hubiesen sido posibles sin los materiales y las enseñanzas recibidos en las clases de varias asignaturas impartidas por Manuel Mata Pastor en la licenciatura en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid y en el Posgrado en Tradumática, Localización y Traducción Audiovisual de la Universidad Alfonso X El Sabio. Yo me he limitado a resumir dichas clases y a publicar estas entradas y grabar los tutoriales por propia iniciativa.

Pese a que obré de buena fe, con el fin de transmitir y compartir conocimientos mediante esta vía, y sin ningún ánimo de colgarme medallas que no me corresponden, y pese a que en un principio no quise que su nombre apareciese en un medio público como es este blog,  algunas situaciones complicadas en las que se han puesto en duda sus conocimientos y esfuerzos causadas por estas entradas me han llevado a redactar esta nota con la que pretendo hacer a este profesor la mención que se merece y se ha merecido desde un primer momento. Aprovecho para pedir disculpas a dicho profesor y a mis lectores por las confusiones y problemas que se hayan podido derivar de estas entradas. Lo mínimo que se puede hacer es rectificar y asumir los errores propios y otorgar a cada cual el reconocimiento que se merece. Como se suele decir, al César lo que es del César. Espero y deseo que, a partir de ahora, queden zanjadas todas las dudas relacionadas con este asunto.

José Manuel Manteca Merino

ARCHIVO FLA

En este último cuarto (actualizado con una nueva entrada) tutorial, nos encontramos en una situación en la que disponemos de un archivo .fla, el cual, como se ha dicho anteriormente, es la base sobre la que se crea una animación en Flash. El proceso que vamos a seguir va a ser el de abrir el archivo .fla en un programa como Macromedia Flash MX 2004 o el más reciente Adobe CS4., que es el que he utilizado en el vídeo (no obstante, tengo otro vídeo en el que he empleado el Macromedia Flash MX 2004,  con unos apuntes en pdf incluidos; si alguien lo quiere, que lo pida y lo subo, aunque el procedimiento con uno y otro es muy similar), para después extraer el texto y volcarlo en archivos XLIFF, por lo que necesitamos un complemento llamado Text  Catalog  Tools (abreviado TCT desde ahora), que también nos permite abrir archivos XLIFF con Excel.  Para poder trabajar con este complemento, tendremos que descargar e instalar el Adobe Extension Manager. A continuación, con Adobe CS4 abierto, nos dirigimos a Ayuda > Administrar extensiones y pulsamos el botón Instalar. Seleccionamos el archivo .mxp y el complemento quedará instalado.

El siguiente paso consiste en añadir el complemento de TCT a Excel. Si tenemos Office 2007, bastará con hacer doble clic para que se abra Excel y se nos muestre el cuadro de diálogo acerca del nivel de las macros. Si pulsamos Habilitar macros, veremos el complemento instalado en la pestaña Complementos con el nombre de Xliff. Si tenemos Office 2003, tendremos que bajar el nivel de macros manualmente yendo a  Herramientas > Opciones > pestaña Seguridad > Seguridad de macros  y pulsando la opción Bajo. Si reiniciamos Excel y hacemos doble clic en el archivo .xla de TCT, veremos como se crea un nuevo menú llamado Xliff.

Ya podemos empezar a traducir nuestro archivo .fla. Para empezar, lo abrimos en CS4 y nos dirigimos al menú Ventana > Otros paneles > Text Catalog Tools. Aparecerá un cuadro de diálogo con dos opciones. Para extraer el texto y exportarlo en un archivo .xml, hacemos clic en  Build  Catalog,  seleccionamos  el  nombre  con  el  que  queremos  guardar  el archivo  (es muy importante añadir siempre  la  extensión  .xml  al  final  del  nombre)  y  la  carpeta  donde guardarlo y hacemos clic en Guardar. Así obtenemos un archivo xml que modificaremos con Excel. Sin embargo, como hemos visto antes, podemos editarlo con Notepad++ traduciendo después de las etiquetas llamadas translation unit.

En nuestro caso, abrimos Excel, nos aseguramos de que las macros estén habilitadas (como hemos visto unos pasos atrás) y vamos a la sección de Complementos, elegimos Xliff, desplegamos la lista de opciones (sólo hay dos) y escogemos Open Xliff File… . A continuación, buscamos el documento .xml que creamos anteriormente y seleccionamos Abrir. A  continuación,  traducimos  en  la  columna  target, con  cuidado  de  no  alterar ninguna otra parte del documento, para lo cual resulta mejor copiar y pegar el texto de la columna de origen. Cuando  hayamos  acabado,  volvemos  a  la  sección  de  Complementos,  elegimos  Xliff, desplegamos la lista de opciones y escogemos Save Xliff File… . Guardamos el archivo con el nombre y en la  carpeta  de  destino  que queramos y hacemos clic en Guardar.

Para terminar, abrimos CS4 y, con el archivo .fla abierto, vamos de nuevo a Ventana > Otros paneles > Text Catalog Tools. Esta vez seleccionamos  Replace  Text,  buscamos  el  archivo  .xml  que  acabamos  de  traducir  y pinchamos en Abrir. Cuando acabe la importación, pinchamos en Finish. Ahora  podemos  guardar  el  archivo  .fla con  el  nombre  que  queramos,  o  bien  exportarlo  a  un  archivo  .swf  mediante  la  opción  Archivo >  Exportar  >  Exportar  película…  o  la combinación de teclas Ctrl + Alt + Mayús. + S.  También podemos publicarlo directamente en Archivo> Publicar o con la combinación Mayús. + F12. Así podremos ver cómo queda la animación final, por si tuviéramos que retocar algún aspecto de nuestra traducción en el archivo .fla.

Aquí tenéis el vídeo en Screencast.com, que tiene mejor calidad que en Youtube:

ARCHIVO .FLA

Con este último tutorial termino esta entrada serie (kilométrica) de entradas dedicada a la localización de animaciones en Flash.  Si tenéis alguna sugerencia o queréis que añada algún tutorial en vídeo, ponedme algún comentario y lo subo, que tengo  más vídeos guardados. Por si os hace falta, os he dejado los enlaces a la carpeta de Screencast.com donde tengo guardados los vídeos originales en formato .swf, ya que los de Youtube los he tenido que convertir a .avi y han perdido algo de calidad. Yo creo que en Youtube se ven bien, pero por si acaso, ahí los tenéis ;-) .

Actualizado: nueva entrada con nuevo tutorial

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