A casi todos nos habrá pasado en algún proyecto que nuestro cliente nos manda una nueva versión de un archivo origen para que traduzcamos también las nuevas secciones del documento. Puede darse el caso de que estos cambios lleguen al principio o a la mitad del proyecto o una vez lo hayamos terminado y entregado. La primera situación es más «sencilla» de manejar, pues todavía no hemos creado los archivos de destino y tampoco hemos pasado el control de calidad o formateado los archivos, como sí sucede al final de un proyecto. Normalmente, si la nueva versión llega cuando el proyecto ya ha concluido y si no hay demasiadas diferencias entre versiones, una buena opción consiste en recurrir al control de cambios para añadir las traducciones nuevas a los archivos que ya habíamos entregado al cliente en su día.

Sin embargo, ya recibamos la nueva versión de los archivos al principio o en mitad del proyecto o una vez concluido, es conveniente que las nuevas traducciones estén en memoQ, de forma que nuestras memorias, corpus y glosarios estén siempre actualizados. Para tal fin, en memoQ contamos con la ayuda de la función XTranslate, la cual a veces pasa desapercibida entre los usuarios de esta herramienta TAO. Aunque ahora la analizaremos con más detalle, podemos adelantar que, gracias a este método, es posible importar nuevas versiones de archivos sin temor a perder lo que llevemos traducido.

Para empezar, en la siguiente captura de pantalla se puede ver un ejemplo de un archivo ya traducido (Santander_EN.docx). Si no lo hemos hecho todavía, tendremos que confirmar las traducciones y actualizar la memoria de traducción del proyecto (Ctrl + Intro) o la memoria maestra (Ctrl + Mayús. + U), ya que memoQ recurre a ella para pretraducir la nueva versión del archivo cuando lo importemos.

Ejemplo de archivo ya traducido

Supongamos ahora que el cliente ha mandado una nueva versión del archivo Santander_EN.docx con unos pocos cambios. Para importar ese nuevo archivo de origen, habrá que ir a la lista Documentos, marcar el archivo en cuestión, hacer clic con el botón derecho del ratón y elegir la opción Reimportar. Como se ve en la siguiente imagen, acto seguido aparecerá el cuadro de diálogo Reimportar documento, donde memoQ nos dará a elegir entre importar el archivo nuevo con el mismo nombre que la anterior versión y en la misma ruta (Sí) o bien otro archivo con un nombre diferente o situado en una carpeta distinta de la original (No).

Cómo reimportar un solo archivo en memoQ

Si queremos reimportar varios archivos a la vez, tendremos que elegir Importar con opciones y, siempre y cuando no hayamos cambiado la carpeta ni el nombre de origen, memoQ reimportará todos los archivos que correspondan, tal y como se ve en la siguiente imagen. En este caso, es muy recomendable crear una copia de seguridad de la versión anterior de los archivos de origen en otra carpeta, pues tendremos que sustituirlos por la versión actualizada para que funcione la opción de reimportar varios archivos de una sola vez.

Reimportación de varios archivos actualizados en memoQ

Si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que el número de versión ha cambiado. En este ejemplo, el archivo santander_EN_new.docx ahora es la versión 2.0 del archivo original Santander_EN.docx (la versión 1.0).

Cambio de versión tras reimportar un archivo en memoQ

Cuando abramos este nuevo archivo para modificarlo, observaremos que está vacío. ¡Que no cunda el pánico! Todavía estamos a mitad de camino. El siguiente paso es ir a la pestaña Documentos, luego al grupo Reimportación/Revisión y hacer clic en el botón X-Translate, como se aprecia en la siguiente captura de pantalla.

Ubicación de la función X-Translate

Aparecerá una ventana en la que podremos cambiar varias opciones según convenga:

Opciones de la función X-Translate

En Origen de traducciones elegiremos la versión en la que memoQ se basará para reutilizar las traducciones para la nueva versión del archivo. En este caso, es la versión 1.0, pero en otros proyectos en que hayamos importado o reimportado el archivo varias veces (nuevas versiones, correcciones, etc.) es posible que prefiramos usar las traducciones de otra versión.

Después pasaremos a Seleccionar escenario, donde tendremos que elegir una de las siguientes alternativas:

-Actualización a mitad de proyecto. Así se mantienen tanto el estado y los porcentajes de concordancia con la memoria de los segmentos recuperados como el nombre del traductor (aunque podremos cambiarlo más tarde). Es la opción lógica si nuestras traducciones no son finales o si van a pasar por otras manos (otro traductor, revisor, etc.).
-Nueva revisión de la traducción terminada. memoQ reutiliza traducciones ya aprobadas según lo que elijamos en Traducciones a usar de la última versión principal y añade la marca XLT a cada segmento. Además, se activará una lista de diferentes opciones donde escogeremos el nuevo estado de estos segmentos pretraducidos y decidiremos si queremos bloquear dichos segmentos.

Tras pulsar el botón Aceptar, solo quedará esperar a que memoQ termine el proceso y ya podremos abrir los archivos actualizados para ver los resultados. En este ejemplo me he decantado por la segunda opción. Según lo que comentábamos antes, se ha añadido la marca XLT a cada segmento pretraducido siguiendo este método, como he resaltado en amarillo en la siguiente captura de pantalla. Asimismo, he indicado a memoQ que bloqueara estos segmentos para poder identificarlos a simple vista.

Archivo de ejemplo actualizado tras usar la función X-Translate

Tras la pretraducción, podremos recurrir a los filtros o a las vistas, según el caso, para que aparezcan solamente los segmentos de origen nuevos o con algún cambio y así no nos perdamos entre tantos segmentos ya traducidos.

Como veréis, esta es una forma muy sencilla de lidiar con las actualizaciones de archivos de origen que permite que todo nuestro trabajo esté al día sin tener que preocuparnos demasiado. Por supuesto, siempre queda otra posibilidad, que no es otra que importar la nueva versión del archivo de origen con otro nombre y como un archivo nuevo y después pretraducirlo, pero con el inconveniente de que tendremos que eliminar las versiones anteriores de la lista de archivos con el fin de evitar confusiones.

Algunas veces, cuando creamos un proyecto, importamos los archivos de origen correspondientes y los analizamos para averiguar el número total de palabras, puede darse el caso de que haya un gran número de repeticiones. En estos casos, y en especial si el plazo de entrega aprieta, resulta recomendable «aislar» las repeticiones (solo la primera aparición del segmento) por un lado y los segmentos que no son repeticiones por el otro con el fin de ahorrarnos trabajo y tiempo. En una entrada antigua de Melodía de traducción hablábamos de lo que eran las vistas de memoQ y mostrábamos varios ejemplos prácticos que nos podían ser de ayuda en nuestro trabajo diario. Ahora volvemos a este tema para tratar una forma de gestionar proyectos de este tipo (con un gran porcentaje de segmentos repetidos) utilizando dicha herramienta TAO.

El proceso consiste, en pocas palabras, en obtener dos vistas, una que contenga solamente una aparición de cada segmento repetido y otra en la que figuren los demás segmentos (es decir, todo lo que no sean repeticiones). El primer paso es crear una vista con las repeticiones seleccionando los archivos en el panel Traducciones, haciendo luego clic con el botón secundario del ratón y pulsando en Crear vista, como en la siguiente captura de pantalla.

Crear vista en memoQ

En la ventana que aparecerá, daremos un nombre a la vista y marcaremos las casillas Extraer repeticiones y Sólo una ocurrencia de cada, como en la siguiente captura. Es importante tener en cuenta que solo necesitaremos una aparición de cada segmento, ya que, gracias a la propagación automática, nuestras traducciones serán copiadas en las otras instancias de estos segmentos a medida que los vayamos confirmando y enviando a la memoria de traducción del proyecto en cuestión, con el consiguiente ahorro de tiempo.

Vista para segmentos repetidos

Una vez hayamos creado la primera vista, tendremos que hacer lo propio para los segmentos que no son repeticiones, con la diferencia de que ahora marcaremos Sólo segmentos que y elegiremos la opción No es una repetición en el menú desplegable, como se aprecia en amarillo en la siguiente imagen.

Vista para los segmentos que no son repeticiones

Otro modo de crear esta segunda vista es haciendo clic en Opciones avanzadas. De ahí iremos a Filtros comunes y elegiremos (7) Segmentos que no son repeticiones, como se ve en amarillo en la captura de pantalla a continuación.

Segmentos que no son repeticiones en las opciones avanzadas

Ahora que ya tenemos las dos vistas, las podemos traducir como si fueran documentos normales o enviar a dos traductores si las exportamos como archivos MQXLIFF o MQXLZ (como vimos en la anterior entrada del blog) para que ambos trabajen en un archivo diferente al mismo tiempo, lo que es de gran ayuda cuando el plazo de entrega del proyecto es muy apurado. Encontraremos dichas vistas en la pestaña Vistas dentro del panel Traducciones.

Las dos vistas en el panel Traducciones

Como comentábamos antes, aunque solo estamos traduciendo una aparición de cada segmento repetido, si usamos Ctrl + Intro para confirmar cada segmento y no hemos desactivado la autopropagación, memoQ copiará la traducción en los demás segmentos repetidos de forma automática, lo que supone un gran aumento de tiempo, en especial en proyectos muy grandes con un número elevado de segmentos repetidos. Si hemos desactivado la propagación automática por alguna razón, es posible reactivarla en la pestaña Traducción > Configuración de traducción > Autopropagación, como vemos en la siguiente captura de pantalla.

 

Propagación automática en memoQ

Además, como las no repeticiones están en otra vista, una vez hayamos terminado la traducción de ambas y abramos los archivos principales, será el turno de comprobar que todo el contenido está traducido, por lo que podremos exportar archivos bilingües o de destino y enviar los segmentos traducidos a una memoria maestra, entre otras tareas. Así seremos capaces de manejar un proyecto de traducción con muchas repeticiones sin más quebraderos de cabeza de los necesarios.

Como suele ocurrir, cada maestrillo tiene su librillo, lo que significa que este no es el único método para lidiar con las repeticiones. ¿Vosotros tenéis algún método en especial? ¡Animaos a contarlo en un comentario!

Si sueles trabajar con memoQ y colaboras con otros colegas intercambiando archivos bilingües, es posible que alguna vez hayas intentado actualizar tu proyecto importando un archivo bilingüe con cambios (de revisión, por ejemplo) procedentes de un compañero, solo para encontrarte con que memoQ no solo no consigue actualizar el archivo en tu proyecto, sino que trata de importarlo como un archivo nuevo. ¿Alguna vez te ha pasado? Pues en esta entrada de Melodía de traducción descubriremos la causa más frecuente de este error y veremos cómo resolverlo de una forma rápida y segura.

Archivos bilingües de memoQ: MQXLIFF y MQXLZ

En primer lugar, conviene aclarar qué entendemos por «archivos bilingües» cuando trabajamos con memoQ. Esta herramienta utiliza un formato de archivo propio, el MQXLIFF, que realmente es una adaptación del estándar XLIFF creada por Kilgray con el fin de ajustarlo al contenido «ideal» que ellos consideran que debe tener un archivo bilingüe. Aunque no los encontraremos a simple vista (como sí ocurre con los SDLXLIFF de SDL Trados Studio en el Explorador de archivos de Windows), podemos obtener versiones en MQXLIFF de los archivos traducibles de un proyecto de memoQ, ya sea como copia de seguridad o bien para intercambiarlos con otro colega que utilice memoQ u otra herramienta TAO compatible con este formato, como las versiones más recientes de SDL Trados Studio. Para este fin, basta con seleccionar los archivos que queramos exportar, hacer clic con el botón secundario del ratón y elegir la opción Exportar > Exportar archivos bilingües, tal como vemos en la siguiente captura de pantalla.

Exportación de archivos bilingües en memoQ

Se abrirá entonces la ventana Asistente para la exportación de archivos bilingües, donde veremos que ya hay tres casillas de verificación marcadas de forma predeterminada en la sección memoQ XLIFF, como se ve en la siguiente imagen. A continuación, veremos las diferencias entre activar y desactivar estas casillas.

Asistente para la exportación de documentos bilingües.

Si no hacemos ningún cambio y seguimos con el asistente de exportación, obtendremos uno o varios archivos con extensión MQXLZ. No hay nada de qué preocuparse: un archivo MQXLZ, como bien se menciona en la tercera casilla, no es otra cosa que un tipo de archivo comprimido propio de memoQ (la pista la da la letra zeta en la extensión, pues viene de zipped, «comprimido» en inglés). De hecho, si le cambiamos la extensión de MQLZ a ZIP, podremos abrirlo con un extractor de archivos, como WinRAR o el clásico WinZip, y veremos que, junto a un archivo MQXLIFF como los ya mencionados, hay otro llamado skeleton.xml debido a que hemos dejado activada la primera casilla (Incluir estructura y vista previa).

La siguiente pregunta que os haréis será: «¿Qué es ese archivo». Por decirlo en pocas palabras, el archivo skeleton.xml contiene toda la información referente al formato del archivo de origen que importamos en el proyecto de memoQ. Gracias a ese archivo, memoQ puede recuperar dicha información para crear el archivo de destino en el mismo formato que el original. Por tanto, un usuario de memoQ, aunque no tenga el documento original, puede obtener el archivo de destino correspondiente (salvo, obviamente, que haya errores que impidan que memoQ lo cree). Conseguiremos el mismo resultado desmarcando la segunda y la tercera casilla, pero a cambio de que ya no tengamos un solo archivo por cada archivo de origen, sino dos (el MQXLIFF y el skeleton.xml correspondiente), lo que complica la gestión en proyectos formados por muchos archivos de origen.

El hecho de marcar la primera casilla puede suponer una ventaja si, por ejemplo, memoQ nos da error al intentar crear el archivo de destino y queremos hacer la prueba en otro ordenador o mandarle el archivo a otro usuario de memoQ con el fin de hallar la solución al problema. No obstante, es muy probable que las agencias de traducción u otros clientes que trabajen con memoQ nos manden un archivo MQXLIFF normal para evitar que seamos capaces de crear el archivo de destino, bien por razones de confidencialidad con su cliente o por otras causas. Este MQXLIFF se consigue desmarcando las tres casillas o simplemente haciendo clic en el botón [XLIFF sin formato para otras herramientas], memoQ creará un archivo MQXLIFF que podremos importar en otro ordenador o en una herramienta TAO compatible, pero nos será imposible crear el archivo de destino en el mismo formato de archivo que el original.

¿Archivo nuevo? ¡Si es una actualización!

Los problemas con los archivos MQXLIFF y MQXLZ tienen lugar cuando se intercambian con otros usuarios de memoQ. Como vemos en la siguiente captura de pantalla, memoQ, en vez de trabajar con nombres de archivos, les asigna un código alfanumérico o ID que los identifica forma unívoca, el cual aparece tras el atributo mq:id. Sin embargo, si otro usuario lo importa en su propio proyecto de memoQ o de otra herramienta TAO, en ocasiones dicho código cambia, lo que ocasiona que, al exportarlo y tratar de importarlo en el proyecto original, memoQ no lo reconozca.

El atributo mq:id permite identificar el ID del archivo.

Como vemos resaltado en amarillo en la siguiente captura de pantalla, memoQ, como fruto de esta confusión, detectará el archivo como nuevo en vez de como una actualización a la hora de importarlo en el proyecto.

memoQ intentará importar el archivo como nuevo.

Llegados a este punto, el proceso más lógico para enmendar este problema consiste en restaurar la ID antigua en el archivo MQXLIFF actualizado con el objetivo de que memoQ lo detecte como lo que realmente es, una actualización, en vez de como un archivo nuevo. Hay diferentes formas de hacerlo, pero os dejo con los pasos que sigo habitualmente con la ayuda de Beyond Compare, un programa que permite comparar versiones de archivos y fusionarlas en una sola y sincronizar carpetas, entre otras funciones.

  1. El primer paso consiste en crear una copia de seguridad del MQXLIFF actualizado (es decir, el que hemos recibido de otro profesional), por si acaso nos equivocamos durante el proceso.
  2. Suponiendo que ya tenemos Beyond Compare instalado, seleccionamos el archivo MQXLIFF antiguo, hacemos clic con el botón secundario y buscamos la opción Select Left File for Compare (Seleccionar archivo a la izquierda para comparación), la cual identificamos fácilmente gracias al icono de una flecha de color rojo.

    Beyond Compare en el menú contextual del Explorador de archivos.

    Si el proyecto consta de varios archivos o de varias carpetas, podemos ir más rápido haciendo clic con el botón secundario sobre la carpeta raíz en la opción Select Left Folder for Compare (Seleccionar carpeta a la izquierda para comparación).

  3. Repetimos la acción con el MQXLIFF que vamos a modificar, salvo que ahora veremos la opción Compare to “[nombre de archivo/carpeta]” para que sepamos que ya hemos elegido un elemento para comparar anteriormente.
  4. Según hayamos elegido comparar archivos o carpetas, se abrirán diferentes ventanas. En el caso de la siguiente captura, hemos comparado carpetas, por lo que nos aparecen la lista de archivos. Para comparar archivos con el mismo nombre, simplemente hay que hacer doble clic en uno de ellos y ya podremos acceder a la ventana en que se compara cada pareja de archivos.

    Comparación de carpetas en Beyond Compare.

  5. De forma predeterminada, Beyond Compare muestra todo el contenido de los archivos comparados pero, dado que a nosotros solamente nos interesa buscar la fila que tiene una ID diferente, pulsaremos el botón Diffs (Diferencias), resaltado en rojo en la captura de pantalla que figura debajo. La fila que buscamos está al principio del archivo, y podemos identificarla fácilmente por la etiqueta .

Solo hay que copiar la línea del archivo izquierdo al derecho.

6.Según aparece resaltado en la captura anterior, tan solo tenemos que hacer clic sobre la fila de la izquierda (es decir, del archivo MQXLIFF que creamos nosotros), después hacer clic con el botón secundario y pulsar en la opción Copy to Right (Copiar al archivo de la derecha) y guardar el archivo situado en la parte derecha (el actualizado que queremos importar en memoQ) pulsando Ctrl + S o haciendo clic sobre el icono del disquete situado en la parte superior derecha.

7. Ahora solo queda comprobar si este cambio ha dado sus frutos importando el archivo recién corregido en memoQ. Como vemos en la siguiente captura, ahora memoQ sí lo detecta como una actualización. Si todavía fallara el proceso, se puede reintentar abriendo nuestro proyecto, exportando como MQXLIFF de nuevo el archivo que da problemas y repitiendo los pasos anteriores.

Ahora memoQ sí detecta que el MQXLIFF es un archivo actualizado.

En el raro caso de que todo lo anterior fallara, siempre podemos importar el archivo como nuevo, seleccionarlo y enviar todos sus segmentos con el atajo de teclado Ctrl + Shift + U a una memoria vacía vinculada al proyecto como memoria maestra. Después usaremos dicha memoria para pretraducir el archivo que ya teníamos en nuestro proyecto, solventar los errores que pueda haber y exportarlo para obtener el archivo de destino en el mismo formato que el original.

Como habréis visto, una vez la hayamos puesto en práctica varias veces, la solución a este problema es relativamente sencilla y rápida, por lo que no hay que asustarse si memoQ no reconoce el archivo como una actualización en un primer momento. Sin embargo, en otras ocasiones puede que la solución no sea tan fácil. ¿Alguna vez habéis tenido un problema similar que os ha sacado de vuestras casillas y que no habéis sabido resolver? ¡Animaos y contad vuestra experiencia con un comentario!

La entrada anterior de Melodía de traducción me sirvió para comentar que, por cosas del destino, en la actualidad llevo a cabo prácticamente todas mis tareas usando memoQ. En esta línea, la entrada que hoy publico versa sobre las vistas de memoQ y su utilidad de cara al trabajo diario, para lo cual recurriré a la ayuda de unos cuantos ejemplos prácticos.

Oiga, ¿pero qué es eso de las «vistas»?

Según la ayuda de memoQ, las vistas son recolecciones de segmentos extraídas de los archivos traducibles mediante distintos filtros o clasificaciones. Dicho de otra forma, las vistas se pueden entender como filtros avanzados que permiten aislar segmentos o fusionar segmentos de diferentes archivos de un proyecto de traducción en función de lo que necesitemos. Aunque más adelante lo veremos con mayor detalle, varios usos prácticos de la vistas van desde la fusión de varios archivos en uno solo hasta la división de un archivo en varios subarchivos para su traducción por parte de varios traductores, ver todos los segmentos con errores de un proyecto, eliminar etiquetas sobrantes (es decir, que no forman parte del segmento de origen) tras la pretraducción de uno o varios archivos —como, por ejemplo, las procedentes de segmentos importados en una memoria de traducción procedentes de un TMX creado con otra herramienta TAO—, comprobar si la traducción de un término (no necesariamente parte de una base de datos terminológica), etc. A nuestro alcance queda, por un tanto, un gran abanico de posibilidades para gestionar nuestros proyectos de un modo más cómodo y productivo.

Otro punto a favor de las vistas es la posibilidad de elegir entre traducirlas directamente con memoQ o exportarlas, bien añadiéndolas al corpus asignado al proyecto o bien como archivos bilingües. Si echamos un vistazo a esta segunda opción (a la que llegamos haciendo clic con el botón secundario sobre la vista y eligiendo Exportar archivos bilingües), vemos que hay tres opciones posibles, como se aprecia en la siguiente captura de pantalla).

Exportación de documentos bilingües en memoQ

Asistente de exportación de archivos bilingües en memoQ

De las tres opciones, el formato MQXLIFF (una variante del estándar XLIFF empleada por memoQ) y el DOC bilingüe (el formato clásico usado por versiones de Trados anteriores a SDL Trados Studio 2009) sirven para poder enviar las vistas a otros traductores que no dispongan de memoQ pero sí de alguna otra herramienta TAO. Por su parte, el RTF a dos columnas es más útil para la revisión de la traducción mediante control de cambios en Word. Sea cual sea el que elijamos, una vez lo recibamos actualizado por parte del traductor o revisor, lo podremos importar de vuelta en memoQ mediante el paso contrario. De esta forma, nos aseguraremos de que las vistas incluyan todos los cambios y, por ende, de que los documentos principales a partir de los cuales obtuvimos las vistas queden también actualizados.

No obstante, hay que tener en cuenta varias cuestiones cuando se trabaja con vistas. En primer lugar, cualquier cambio que se haga en la vista tiene su efecto en los documentos principales de donde procedan los segmentos, con lo cual garantizamos que el proyecto se actualiza constantemente. Por esta misma razón, no es posible abrir los archivos traducibles y sus vistas correspondientes al mismo tiempo, ni realizar cambios en segmentos que ya pertenezcan a alguna vista, como separarlos en varios segmentos o fusionar dos o más segmentos en uno solo (lo que sí se puede llevar a cabo dentro de una vista si los segmentos pertenecen al mismo archivo principal). De esta forma, se busca que la traducción sea coherente tanto en el documento principal como en la propia vista.

Vale, ¿y cómo creo una vista? ¿Y cómo la exporto?

El proceso para crear una vista es bien sencillo. El primer paso consiste en crear un proyecto e importar los archivos que queremos traducir de la forma habitual. Una vez terminado el proceso, vamos a la sección Traducciones, donde veremos todos los archivos que conforman el proyecto. Ahora basta con señalar todos los archivos con el atajo Ctrl + Mayús. + A o, en su caso, solo los que nos interesen dejando pulsada la tecla Ctrl a la vez que hacemos clic con el ratón. Acto seguido, hacemos clic con el botón secundario y, como se señala en la siguiente captura de pantalla, elegimos la opción Crear vista.

Creación de una vista a partir de varios archivos

Creación de una vista a partir de varios archivos

Llegados a este punto, solamente queda elegir las opciones correspondientes en cada caso y dar un nombre a la vista lo más descriptivo posible (por si acaso olvidáramos lo que pretendíamos conseguir con esa vista en concreto). Cuando termine el proceso, la vista recién creada aparecerá en la pestaña Vistas. Si queremos exportar una o más vistas, basta con seleccionarlas, hacer clic con el botón secundario del ratón y elegir la opción de exportación que necesitemos.

Exportación de vistas como archivos bilingües en memoQ

Exportación de vistas como archivos bilingües en memoQ

Algunos casos prácticos

Después de la siempre poco entretenida teoría, llega el turno de pasar a los casos prácticos con las vistas en memoQ con el propósito de entender mejor lo que es posible lograr si recurrimos a ellas. A continuación, os pondré varios ejemplos de diferentes usos de las vistas.

1. Fusionar varios archivos en uno

 
Esta es la opción predeterminada de memoQ a la hora de crear vistas (Solamente pegar los documentos). Es de utilidad para hacer más manejables proyectos formados por decenas de archivos muy pequeños, o bien para evitarnos el tener que enviar muchos archivos a un traductor o revisor externo (lo que podría suponer que alguno se extraviara o se quedara sin traducir o revisar), en especial si no utiliza memoQ. 

2. Dividir un archivo en varios subarchivos

 
Si queremos dividir un archivo en varias partes, tendremos que escoger la opción Dividir documento (como se ve en la captura de pantalla) y crear tantas vistas como partes en que vayamos a dividirlo (es importante comprobar que no nos dejamos fuera ningún segmento). Al contrario que en el primer ejemplo, hay proyectos con archivos muy grandes y plazos ajustados, cuya traducción o revisión la llevarán a cabo varias personas.

División de un archivo en varios partes según el número de segmentos

División de un archivo en varios partes según el número de segmentos

Como nota negativa, no podemos crear partes con el mismo número de palabras de forma fácil —lo cual agilizaría mucho la preparación del proyecto y lo que sí es posible en proyectos gestionados en un servidor con la versión Project Manager—, sino que habrá que jugar con el número de segmento tanto de inicio como de cierre, e ir haciendo el recuento de palabras a medida que creemos las vistas. Sin embargo, otra de las novedades de memoQ a partir de la versión 2014 es que muestra de forma predeterminada el número de palabras de cada archivo en vez del número de segmentos, lo cual puede ser contraproducente para nuestros intereses, pues cabe la posibilidad de que algún segmento se quede fuera de las vistas y, por lo tanto, sin traducir. Para evitar males mayores, si vamos a Opciones > Varios > Mostrar el progreso (%) de la traducción basado en… y marcamos la opción Segmentos (tal y como se muestra en la siguiente captura de pantalla), averiguaremos cuántos segmentos tiene cada archivo y cada vista.

Ver el número de segmentos de un archivo en vez del número de palabras

Ver el número de segmentos de un archivo

 

3. Eliminar etiquetas sobrantes después de pretraducir

 

El siguiente ejemplo resulta práctico cuando pretraducimos archivos con memorias de traducción cuyos segmentos proceden de otras herramientas TAO. Como cada una de ellas tiene su propia forma de «interpretar» el texto y de añadir las etiquetas, a veces me he encontrado con etiquetas en segmentos pretraducidos que no aparecen en el segmento original correspondiente en memoQ. Sin embargo, dado que otra herramienta entendió que debería haber una etiqueta en dicho segmento, la traducción también la tenía, ergo el TMX creado a partir de esa memoria también lo tenía. En el caso de memorias obtenidas con archivos traducidos con Trados, memoQ no suele tener problemas y oculta bastantes etiquetas (siempre que indiquemos que el TMX procede de Trados cuando lo importemos en memoQ), aunque casi siempre detectaremos que alguna se escapa. Si hay un gran número de segmentos con este problema, tener que estar pendientes de borrarlas en memoQ nos llevará mucho tiempo y, además, es posible que se nos pase alguna por alto.

Con el propósito de ilustrar esta situación, he creado un proyecto con tres archivos DOCX muy cortos que había alineado previamente, alineación a partir de la cual he obtenido una memoria en formato TMX que he importado después en la memoria de memoQ asignada a dicho proyecto. El siguiente paso ha consistido en pretraducir los archivos y bloquear las coincidencias del 100 % (pese a que bloquear los segmentos no es estrictamente necesario, yo prefiero hacerlo así). A modo de repaso, a la pretraducción se accede en la pestaña Preparación, botón Pretraducir. Para bloquear los segmentos, tenemos que marcar la casilla Bloquear filas en la pestaña Confirmar/bloquear en la ventana que aparecerá a continuación.

Pretraducción en memoQ

Pretraducción en memoQ

Una vez pretraducidos los archivos, he creado la vista de la forma habitual, aunque en este caso las opciones que me interesaban están en Opciones avanzadas. Dado que he bloqueado los segmentos y que la presencia de etiquetas en el segmento de destino que no se encuentren en el segmento de origen causa un error al intentar obtener los archivos finales, he marcado esos dos delimitadores en la pestaña Estado perteneciente a la sección Filtrar por estado del segmento.

Filtrar por estado del segmento

Filtrar por estado del segmento

La vista resultante consta, como se puede ver en la captura de pantalla de la izquierda, de tres segmentos. Para poder borrar las etiquetas, es necesario desbloquearlos (en su caso). Para tal fin, seleccionamos todos con la combinación Ctrl + Mayús. + A y luego los desbloqueamos con el atajo Ctrl + Mayús. + L. En este punto, podemos quitar todas las etiquetas de un plumazo si pulsamos la combinación Ctrl + F8 o si vamos a la pestaña Editar, grupo Etiquetas, menú Comandos de etiqueta, opción Quitar todas las etiquetas (véase la segunda captura de pantalla a continuación).

Vista de segmentos bloqueados con errores

Vista de segmentos bloqueados con errores

Quitar todas las etiquetas de varios segmentos

Quitar todas las etiquetas de varios segmentos

Si abrimos los archivos principales de donde proceden los segmentos, como en la siguiente captura de pantalla, notaremos que los segmentos ya no tienen las etiquetas procedentes del TMX.

Segmento tras borrar todas las etiquetas

Segmento tras borrar todas las etiquetas

Gracias a esta vista, hemos solucionado de una forma muy rápida lo que habría sido una tortura, en especial en proyectos grandes. Solo queda volver a bloquear los segmentos (en su caso) para poder seguir trabajando con normalidad y sin mayores preocupaciones.

 

4. Bloquear segmentos en destino formados solo por etiquetas

 

Al importar un archivo, puede darse el caso de que memoQ cree segmentos formados solamente por etiquetas, los cuales, como es lógico, se quedan igual en la traducción. Con el fin de preservar la integridad del archivo y de asegurarnos de que podremos exportarlo sin problemas una vez hayamos acabado la traducción (en especial si se la vamos a encargar a otro traductor), resulta interesante el crear una vista que contenga solo este tipo de segmentos, que después bloquearemos para que no sea posible modificarlos.

memoQ permite crear vistas que contengan solo los segmentos con etiquetas en el segmento de destino. Si hemos pretraducido los archivos como en el tercer ejemplo pero no hemos llegado a eliminar las etiquetas, estos segmentos pretraducidos también aparecerán en esta nueva vista. Si queremos asegurarnos de que aparezcan los segmentos formados exclusivamente por etiquetas, podemos añadir la opción de que la vista incluya segmentos no bloqueados —lo cual funcionará, como es obvio, si hemos bloqueado los segmentos al pretraducir—. Esta captura de pantalla muestra mejor cómo crear esta vista.

Filtro para obtener solo segmentos no bloqueados

Filtro para obtener solo segmentos no bloqueados

Filtro para obtener solamente segmentos de destino con etiquetas internas

Filtro para obtener solamente segmentos de destino con etiquetas internas

El resultado de crear la vista, elegir todos los segmentos y bloquearlos es el que se aprecia en la siguiente captura de pantalla:

Segmentos formados únicamente por etiquetas tras ser bloqueados

Segmentos formados únicamente por etiquetas tras ser bloqueados

 

5. Aplicar expresiones regulares en determinados segmentos

 

Para la última aplicación práctica de las vistas que veremos en esta entrada, vamos a partir de varios supuestos:

  1. Los archivos de origen contienen segmentos con etiquetas personalizas que aparecen como texto normal porque no hemos creado un filtro personalizado para dichos archivos;
  2. Queremos convertir ese texto normal en etiquetas de memoQ para que no lo podamos modificar con la ayuda de expresiones regulares;
  3. Por las razones que sean, solo queremos aplicar las expresiones regulares en ciertos segmentos o en ciertos archivos.

Así pues, procederemos a crear una vista que aísle solamente segmentos con etiquetas personalizadas de archivos concretos de un proyecto. A continuación, aplicaremos las expresiones regulares a la nueva vista para convertir ese texto normal en verdaderas etiquetas de memoQ.

En primer lugar, importamos los archivos de origen del modo normal y, al abrir uno de ellos, veremos que hay unas etiquetas personalizadas que memoQ ha dejado como texto traducible:

Etiquetas como texto normal en memoQ

Etiquetas como texto normal en memoQ

Así pues, vamos a suponer que no queremos cambiar ese texto en todos los archivos. Bastará, en este caso, con seleccionar los archivos en la lista de documentos y crear una vista usando como criterio que se muestren solamente los segmentos en cuyo idioma de origen estén las etiquetas que queremos convertir. El siguiente paso es abrir la vista recién creada para después usar las expresiones regulares con el objetivo de indicar a memoQ que tiene que tratar esos textos como etiquetas. Para tal fin, vamos a la pestaña Preparación, sección Otro y opción Regex Tagger.

Regex Tagger en memoQ

Regex Tagger en memoQ

Aparecerá ventana donde tendremos que escribir la expresión regular. En este caso, dicha expresión es muy sencilla: <.*?>. El campo Mostrar texto lo dejaremos tal cual aparece. En el recuadro Resultado se puede observar la vista previa de los elementos a los que engloba la expresión regular, los cuales están marcados en color rojo para su mejor identificación.

Reglas mediante expresiones regulares en memoQ

Reglas mediante expresiones regulares en memoQ

A continuación, pulsamos Aceptar y enseguida notaremos el efecto de la expresión regular, tal como se ve en la siguiente captura. Si abrimos el documento principal a partir del cual creamos la vista, descubriremos que memoQ ha aplicado los cambios directamente en los mismos segmentos.

Etiquetas tras aplicar las reglas de expresiones regulares

Etiquetas tras aplicar las reglas de expresiones regulares

Cómo trabajar con vistas usando otras herramientas TAO

Para terminar con esta entrada, vamos a describir cómo exportar una vista a un formato compatible con otras TAO, como SDL Trados Studio 2014. En primer lugar, seleccionaremos la opción Exportar archivos bilingües y, entre las tres opciones disponibles, elegiremos MQXLIFF y desmarcaremos las tres casillas para asegurarnos de la plena compatibilidad con otras herramientas TAO.

Obtendremos así un archivo MQXLIFF que se traducirá con la herramienta que prefiramos. Así aparecería en SDL Trados Studio 2014:

Archivo MQXLIFF abierto en SDL Trados Studio 2014

Archivo MQXLIFF abierto en SDL Trados Studio 2014

Lo que viene es muy sencillo: traducimos el texto y lo exportamos de vuelta al formato original en función de la TAO que hayamos usado. Después, si todo va bien, lo importamos en memoQ y automáticamente memoQ detectará que se trata de una actualización y así lo mostrará, como vimos anteriormente. Si lo abrimos, veremos la traducción actualizada:

Archivo actualizado tras importar la traducción de otra TAO

Archivo actualizado tras importar la traducción de otra TAO

Conclusiones

Si habéis llegado hasta aquí, seguro que os habréis dado cuenta del tremendo potencial de las vistas en memoQ. Esta entrada solamente pretende mostrar su gran utilidad, pues las vistas sirven para multitud de fines, se pueden personalizar en función de nuestras necesidades en un proyecto en concreto, nos pueden sacar de más de un apuro y evitarnos quebraderos de cabeza. Además, se pueden combinar con Word y otras herramientas TAO sin apenas tener problemas.

Y vosotros, ¿las usáis en vuestros proyectos? ¿Para qué fin? No seáis tímidos: compartid vuestra sabiduría en un comentario. 🙂

¡Hola a todos!

Varios de vosotros me habéis preguntado desde la última vez que actualicé el blog si lo había abandonado, a lo que yo respondía algo como: «tengo varias entradas en mente, pero me falta un hueco para escribirlas». Si bien es cierto que, pensándolo bien, ha pasado demasiado tiempo desde mi última entrada, en mi fuero interno estaba completamente convencido de que algún día volvería a él. Y aquí me tenéis.

Mucho ha cambiado desde entonces, en especial en el campo profesional, donde esa parte friki de mí mismo amante de trastear con todo lo relacionado con la informática aplicada a la traducción se ha ido abriendo paso poco a poco. Este progreso ha supuesto que, más que traducir (aunque sin dejarlo de lado), en estos momentos dedique gran parte de mi jornada laboral trabajando para varios clientes sumergido en la parte técnica de la traducción. Entre otras muchas tareas, me encargo de la gestión y actualización de memorias de traducción, de la creación de proyectos y de filtros para la traducción de diferentes tipos de archivos en diversas herramientas TAO, de la comprobación de archivos finales y del testing, en especial de cursos web.

Asimismo, dado que mis principales clientes trabajan con memoQ, esta herramienta TAO se ha convertido en la compañera infatigable de mi trabajo cotidiano. A fuerza de lidiar con ella día sí y día también, he ido aprendiendo varios secretos —o trucos, si los queréis llamar así— que he ido guardando en la cabeza (y, de vez en cuando, apuntando en papeles sueltos que luego extravío) a medida que los descubría, con la esperanza de que, cuando tuviera tiempo, pudiese compartirlos en este blog.

Estos días, aprovechando que he tenido un poco de tiempo, he pensado que ya iba siendo hora de escribir esta primera entrada sobre memoQ. Antes de ir al meollo del asunto, explicaré brevemente, por si alguien no lo conoce, qué es memoQ y, además, os dejaré un minitruco para ocultar el número de licencia en dicho programa —enseguida sabréis los motivos por los cuales podríamos recurrir a ello—.

Sobre memoQ

memoQ es una herramienta TAO desarrollada por la empresa húngara Kilgray que, de forma similar a Cafetran Espresso 2014, SDL Trados Studio, Wordfast Pro, Déjà Vu X y otras alternativas menos conocidas, integra en una misma ventana los documentos que se van a traducir divididos en segmentos, las correspondencias de una memoria de traducción y las entradas de una base de datos terminológica, en su caso. Se estructura en torno al formato MEMOQXLIFF (una variante del estándar XLIFF con propiedades añadidas por Kilgray), al cual convierte de forma interna los archivos traducibles, sea cual sea el formato de origen.

La última versión, la 2014 R2, se caracteriza, entre otras novedades, por el cambio de su interfaz clásica por otra que clasifica las funciones del problema mediante la cinta de opciones, que vimos por primera vez en Microsoft Office 2007, lo que ha suscitado críticas tanto positivas como negativas entre los usuarios de memoQ. En su página web podréis ver con mayor detalle todo lo que puede ofrecer.

Cómo ocultar el número de la licencia

Al abrir memoQ, en la esquina superior derecha se puede ver el número de licencia del usuario. Si, al igual que yo, vais a enseñar vídeos o capturas de pantalla desde vuestro ordenador, o bien hay personas que pueden acceder a vuestro ordenador; y si queréis que ningún gorrón listillo pueda copiarlo y usarlo en su copia de memoQ (cada licencia permite usar el programa en dos ordenadores), seguid estos pasos, que en su día hallé en la sección de asistencia de Kilgray:

  • Si no lo está ya, cerrar memoQ.
  • Abrir el archivo AppPreferences.xml situado en C:\ProgramData\memoQ con un editor de textos, como el Bloc de Notas o Notepad ++.
  • Cambiar el valor de la cadena HideSerial (o, en su caso, crearla) de false a true y guardar el archivo.

En esta captura podéis ver que el número de licencia ha desaparecido de la ventana principal de memoQ.

Licencia oculta en memoQ

Datos del usuario de memoQ con el número de licencia oculto

Volvamos a lo que nos ocupa: la pseudotraducción

¿Qué es la pseudotraducción y para qué se utiliza?

La pseudotraducción (llamada roundtrip en inglés), de la que ya habló Pablo Muñoz en Algo más que traducir, consiste en aplicar a los documentos traducibles una serie de pruebas (normalmente, varias búsquedas y sustituciones en los archivos) previas a la traducción propiamente dicha mediante las cuales se simula la traducción de dichos archivos con distintos objetivos, entre los que figuran los siguientes:

  • Asegurarse de que la exportación del archivo traducido al formato original se producirá sin problemas. Hay varios factores que pueden impedir que se produzca correctamente: que el archivo original esté dañado, que durante la traducción se altere el archivo original de tal forma que imposibilita la exportación, la existencia de un formato complejo que provoque errores y otros problemas de diversa índole. Es conveniente llevar a cabo la pseudotraducción por si se diera cualquier error que no permitiera la correcta exportación del archivo traducido, con el fin de poder identificarlo, anticiparnos a los problemas y buscarles una solución y, si conviene, avisar al cliente de dichos problemas.
  • Si la exportación termina sin problemas, abrir los archivos traducidos con el fin de comprobar la integridad del texto. Puede haber incompatibilidades de la fuente usada en el original con los caracteres no latinos o la escritura de derecha a izquierda, cambios en la codificación de los archivos traducidos y otras cuestiones que a veces no se pueden detectar hasta la exportación de dichos archivos. De nuevo, es oportuno recurrir a la pseudotraducción para poder tomar las decisiones oportunas al respecto.
  • Ver si hay texto traducible sin traducir o texto no traducible sin bloquear y comprobar que los filtros de importación de archivos tanto predeterminados como personalizados (a los que volveré en futuras entradas) se han aplicado del modo en que se pretendía que funcionaran. Puede haber, por ejemplo, texto traducible oculto o etiquetas personalizadas del cliente que deben quedar bloqueadas pero que han quedado como texto plano, lo que no se puede detectar hasta abrir los archivos exportados.
  • En localización de software, de aplicaciones para dispositivos móviles y de videojuegos, entre otros, dilucidar si, a pesar de la expansión del texto (el aumento en el número de caracteres), la traducción es legible. Dicho de otro modo, el objetivo real es —como bien explica Pablo Muñoz— comprobar si los desarrolladores han llevado a cabo una correcta internacionalización del producto (es decir, lo han preparado para su localización teniendo en cuenta las peculiaridades de cada idioma).

Teniendo en cuenta estos motivos, se puede llegar a la conclusión de que añadir un paso de pseudotraducción previo a la traducción en sí resulta muy recomendable, en especial en archivos como XML personalizados, documentos con formato complejo o con archivos incrustados, etc.

La pseudotraducción en memoQ

El primer paso consiste en abrir memoQ y crear el proyecto con la combinación de idiomas, memorias de traducción y demás configuraciones que correspondan, sin olvidar —claro está— importar los archivos que se van a traducir usando los filtros correspondientes.

En este punto del proceso, si se intenta exportar los archivos, memoQ avisará de que no puede hacerlo por haber errores de etiquetas y segmentos vacíos en el idioma de destino. Este aviso se debe a que, de forma predeterminada, los segmentos de destino están vacíos, sin etiquetas ni texto normal (salvo que hayamos pretraducido el archivo original por algún motivo o que esté presegmentado, como puede ser con archivos XLIFF o TTX, por poner dos ejemplos).

Con el propósito de evitar que aparezca este mensaje, hay que copiar los segmentos de origen en los de destino, para después poder aplicar la pseudotraducción. Para tal fin, en la cinta de opciones, vamos a la pestaña Preparación y, en el grupo Traducciones, hacemos clic en la opción Copiar origen al destino si éste está vacío, como se ve en la captura de pantalla. Elegimos si queremos que se copien los segmentos en todo el proyecto (lo más recomendable) o en un archivo o conjunto de archivos.

Copiar origen al destino

Copiar segmentos de origen en los de destino en memoQ

En segundo lugar, procedemos a la pseudotraducción propiamente dicha, que se trata de un conjunto de operaciones de buscar y reemplazar en los segmentos de destino de los archivos pertinentes. memoQ cuenta con una gran ayuda para realizar este paso: el complemento de memoQ de pseudotraducción, que se encarga de realizar dichas operaciones por nosotros. Sin embargo, está desactivado de forma predeterminada, por lo que tendremos que activarlo antes.

Se puede poner en marcha dicho complemento pulsando el botón Opciones situado en la esquina superior izquierda (el icono son varias ruedas dentadas). A continuación, como se observa en la captura de pantalla que figura a continuación, en el apartado Categorías vamos a Traducción automática, buscamos el complemento y marcamos las casillas Habilitar complemento y Preferido (esta última no es obligatoria, pero sí recomendable).

Complemento de pseudotraducción de memoQ

Vista del complemento de pseudotraducción de memoQ una vez activado

El tercer paso, una vez activado el complemento, se basa en la pretraducción de los archivos, proceso durante el cual el complemento llevará a cabo las búsquedas y reemplazos según esté configurado. En la misma pestaña Preparación se encuentra el botón Pretraducir.

Cuando se abra la siguiente ventana, hay que asegurarse de marcar la casilla Usar traducción automática y la opción Cualquier coincidencia para que memoQ use a lo largo del archivo o conjunto de archivos seleccionados el complemento que hemos activado con anterioridad. En la siguiente captura de pantalla se puede ver cómo queda la configuración.

Pretraducir y estadísticas en memoQ

Cuadro de diálogo Pretraducir y estadísticas

Llegados a este punto, memoQ puede que nos sorprenda con un mensaje de error, el cual se debe a que este complemento no funciona con todas las combinaciones de idiomas. Por ejemplo, no está disponible si uno de los idiomas es el español a secas, sin concretar la variante lingüística. No hay nada de qué preocuparse: lo único que cambia es que seremos nosotros quienes hagamos las búsquedas y reemplazos en los archivos. Con una serie de cinco o seis búsquedas tendría que ser suficiente para ver cómo afecta la pseudotraducción a los archivos de origen.

Al menú Buscar y reemplazar se llega con la combinación de teclas Ctrl + H. En esta ventana, lo más recomendable consiste en que, busquemos lo que busquemos, lo sustituyamos por caracteres propios de la lengua de destino, como pueden ser caracteres con acento, la eñe, la cedilla, hanzi de la escritura china, etc.; así como por caracteres especiales, como el símbolo del dólar, la almohadilla y tantos otros. Así mismo, si nuestro objetivo es comprobar si el aumento de caracteres puede impedir su legibilidad, tendremos que añadir varios caracteres en el cuadro Reemplazar por. De esta forma, nos cercioraremos de que la pseudotraducción será lo más parecida a la traducción real al idioma correspondiente, lo que permitirá identificar posibles problemas con mayor precisión.

Como se aprecia en la siguiente captura de pantalla, es importante marcar la opción Destino y pulsar el botón Reemplazar todos, así como elegir el ámbito de aplicación de la búsqueda que se prefiera.

Buscar y reemplezar en memoQ

Vista del cuadro de diálogo Buscar y reemplazar en memoQ

Una vez terminada la serie de búsquedas y reemplazos, pasamos a exportar los archivos, bien marcando los archivos, abriendo el menú con el botón secundario del ratón y haciendo clic en la opción Exportar (ver captura de pantalla), o bien pulsando el botón Exportar en la pestaña Documentos de la cinta de opciones. Después elegiremos la opción que mejor convenga entre Exportar (ruta almacenada) o Exportar (cuadro de diálogo). Si no hay problemas con la exportación, ya podemos abrir los archivos pseudotraducidos que ha creado memoQ para detectar posibles problemas.

Exportación de archivos tras la pseudotraducción

Exportación de archivos tras la pseudotraducción

Por último, y no menos importante, una vez hayamos comprobado que no hay ningún error, todavía queda un último paso por hacer, que consiste en borrar las pseudotraducciones de los segmentos de destino para que se pueda llevar a cabo la traducción real, lo que se consigue en la cinta de opciones, pestaña Preparación, grupo Traducciones, botón Borrar traducciones.

Borrar traducciones tras la pseudotraducción

No olvidéis borrar las traducciones tras la pseudotraducción

Aquí acaba el método que suelo emplear antes de empezar cualquier proyecto, pero ni mucho menos es el único válido (cada maestrillo tiene su librillo, dicen). También hay que tener en cuenta que, incluso habiendo recurrido a la pseudotraducción, cabe la posibilidad de que, una vez terminada la traducción, nos topemos con algún error misterioso que dificulte la exportación de los archivos. Mediante la pseudotraducción, sin embargo, casi siempre detectaremos los errores de «fábrica» en los originales, lo que permite prevenir en vez de tener que curar más adelante —por la ley de Murphy, cuanto más cerca del plazo de entrega nos hallemos— :).

Antes de nada, espero que me sepáis perdonar el autobombo. 😀

Hace ya unos meses, un buen día encendí el ordenador, abrí Mozilla Thunderbird y vi en mi bandeja de correo electrónico un mensaje que enseguida me llamó la atención. Una representante de la Asociación Brasileña de Hispanistas me comentaba en el propio blog que le gustaba mucho Melodía de traducción y que a su asociación le gustaría mucho que escribiera un artículo en su revista, Abehache (publicada con artículos en portugués y español).

Tras la sorpresa y las dudas posteriores —dado que yo no había preparado ningún artículo para una publicación extranjera—, me dije a mí mismo: «¿Y por qué no?». Sin embargo, todavía me quedaba dar con un tema sobre el que pudiera escribir largo y tendido y que, a la vez, me inspirara. Siendo sincero, la verdad es que aparqué un poco el tema por cuestiones de trabajo y demás. Unos pocos meses después, me llegó un recordatorio con respecto al artículo, ante lo cual decidí dejarme de tonterías, coger el toro por los cuernos y ponerme serio con la redacción.

El resultado de dicho esfuerzo es el artículo El software libre en el sector de la traducción, que ha sido publicado en el último número de la revista Abehache, y del que me siento muy orgulloso. A pesar de haber coincidido con una época de mucho trabajo, así como con el fin de verano y las fiestas que tienen lugar en dichas fechas —como las de mi pueblo, Ampuero, en Cantabria—, lo que no me permitió concentrarme todo lo que me hubiese gustado, pienso que me ha quedado muy completo teniendo en cuenta la extensión máxima permitida (lo siento si parece que no tengo abuela :-P) y os animo a leerlo y a que me comentéis vuestras impresiones. Para que os hagáis una idea de los temas que trato en dicho artículo, os copio el resumen:

Con el paso del tiempo, el software libre ha ido ganando peso poco a poco entre los usuarios de equipos informáticos en comparación con los programas comerciales, hasta el punto de que, en algunos casos, ha llegado a la altura de programas de pago. Mediante este artículo, pretendemos realizar una introducción a este tipo de software orientada a traductores. En él, se describirán diferentes programas empleados para llevar a cabo tareas que van, desde la propia traducción y localización hasta la revisión, pasando por la gestión de proyectos de traducción. Asimismo, se reflexionará sobre la cuestión de si esta clase de programas puede sustituir a las alternativas de pago.
 

Como podéis ver, no me limito a hablar en exclusiva de programas de software libre empleados para la traducción propiamente dicha, sino que pretendo dar un paso más allá y tratar varios pasos que, de una forma u otra, están íntimamente relacionados con nuestra profesión. Dado que mi opinión no es ni mucho menos la única válida o la única respetable, os invito a que leáis mi artículo. Y no os perdáis el resto de la revista, donde podréis encontrar colaboraciones de autores como Jorge Díaz Cintas, Elisa Calvo o Amparo Hurtado Albir.

Podéis consultar mi artículo si lo buscáis en el último número de la revista Abehache o, de forma más directa, si accedéis al índice.

¡Espero que os guste! 😀

Tras una pausa demasiado larga, ya iba siendo hora de publicar la cuarta (y última) entrada dedicada a Okapi Framework. En el futuro es posible que redacte alguna entrada más sobre funciones o trucos concretos de las aplicaciones que conforman Okapi.

Aclarado este punto, a continuación llega la prometida entrada, en la que describiré las aplicaciones más interesantes de Okapi que, a mi juicio, son más interesantes (sin contar Rainbow, de la que ya hablé en entradas anteriores del blog): Olifant, CheckMate y los complementos de Okapi para OmegaT.

Olifant

A diferencia del resto de componentes de Okapi comentados en esta serie de entradas, Olifant no cuenta con una versión para JAVA, sino que tendremos que acudir al sitio web de la versión antigua de Okapi desarrollada usando NET Framework.

Gracias a esta aplicación, podemos abrir memorias de traducción en diferentes formatos (como TMX o TXT) y realizar cambios en sus atributos y otros datos vinculados a ellas. Asimismo, podemos exportar dichas memorias en varios formatos, lo que permite emplear Olifant como una herramienta de conversión de memorias de traducción con el fin de poder consultar una misma memoria en herramientas TAO que trabajen con formatos incompatibles entre sí.

Ventana principal de Olifant

Ventana principal de Olifant con una memoria en formato TMX abierta

En esta captura de pantalla vemos una memoria en formato TMX abierta en la ventana principal de Olifant, donde se encuentran los clásicos menús y botones de tantos programas conocidos junto a un espacio donde podemos modificar la UT (unidad de traducción o segmento) en el idioma de origen y en el destino. En la parte inferior, por último, figura la lista de segmentos que conforman la memoria, así como el número que las identifica. En ciertos casos, veremos códigos o etiquetas internos delimitados por corchetes que sirven para indicar que una palabra aparece en negrita, en cursiva, subrayada, etc.

Olifant cuenta con varias funciones de gran interés para un traductor, entre las que destaco las búsquedas mediante varios filtros y expresiones regulares, la identificación de unidades de traducción duplicadas, fusionar varias memorias en una sola, exportar únicamente determinados segmentos de una memoria, etc. Como no quiero explayarme demasiado, a continuación os dejo una captura de pantalla en la que se ven las propiedades de esta memoria de traducción.

Propiedades de la MT en Olifant

Vista de la ventana Propiedades de la memoria en Olifant

En este apartado, al que que se accede desde el menú File > TM Properties… (Archivo > Propiedades de la MT), podemos cambiar las propiedades de una memoria, que a veces causan problemas, en especial a la hora de intentar abrirla en otras herramientas TAO. En la pestaña General podemos cambiar datos como la fecha de creación y modificación, la codificación y el creador de la memoria. En la segunda pestaña, Languages (Idiomas) podemos añadir o eliminar idiomas de origen y de destino. Por ejemplo, puede que queramos importar una memoria creada con idioma de destino español (ES) en otra con idioma español de España (ES-ES) y que tengamos dificultades para conseguirlo. Mediante esta función de Olifant, podremos solucionar dicho inconveniente. Asimismo, en Attributes (Atributos) es posible eliminar o modificar ciertos atributos (aunque no todos, por desgracia).

CheckMate

CheckMate es una aplicación de Okapi que sirve para llevar a cabo controles de calidad en formatos de archivos bilingües empleados en traducción como TTX, PO o XLIFF, por citar unos pocos ejemplos. En pocas palabras, es el sistema de control de calidad que viene incluido en Rainbow (como vimos en la entrada anterior) pero en una aplicación independiente, una cuestión que a algunos les será un tanto incómodo y, a otros, de mayor utilidad. Esta aplicación funciona mediante sesiones a las que podemos añadir o eliminar archivos y que podemos guardar para seguir con la comprobación de errores en otro momento.

Control de calidad en CheckMate

Vista del Control de calidad de CheckMate

Esta captura de pantalla muestra la ventana principal de CheckMate tras haber abierto un documento (PO, en este caso) y realizado el control de calidad pulsando el botón Check All (Comprobar todo). Si hacemos clic con el botón secundario del ratón en el error que queremos corregir y pulsamos la opción Open Document (Abrir documento), se abrirá el archivo de forma automática, lo que acelera el proceso de corrección. Además, gracias a CheckMate podemos crear un informe de los errores encontrados y guardarlo en nuestro ordenador.

Entre los errores que CheckMate es capaz de detectar se encuentran la presencia de caracteres dañados, palabras repetidas, la ausencia de traducción en el segmento del idioma de destino, diferencias entre etiquetas, etc. En caso de que la aplicación detecte algún falso positivo, podemos desactivar el aviso para que no muestre ese mismo error en el futuro. Asimismo, se integra con la herramienta de corrección ortográfica y de estilo de código abierto LanguageTool, que funciona con más de 20 idiomas. Esta última función se activa en el menú Issues > Edit Configuration > LangaugeTool (Varios > Cambiar configuración > LanguageTool).

Filtros para OmegaT

Los filtros para OmegaT permiten usar varios formatos de archivo, tales como TTX o IDML, en dicha herramienta. Estos tipos de archivos suelen resistirse a los programas TAO gratuitos, pero estos filtros nos permiten traducirlos en OmegaT sin demasiados problemas. Como muestra, os dejo una captura de un archivo TTX, propio de TagEditor, en OmegaT.

Documento TTX en OmegaT

Vista de un documento TTX abierto en OmegaT

Si queremos instalar estos filtros, basta con descomprimir el archivo descargado y copiar los archivos JAR obtenidos a la carpeta plugins, que se encuentra a su vez dentro de la carpeta donde hayamos instalado OmegaT.

Como se indica en la página web, en el caso de los archivos TTX, el filtro espera que Rainbow haya segmentado previamente los archivos, por lo cual, si el archivo está segmentado en parte, OmegaT solamente reconocerá el texto segmentado y no se podrá traducir el resto. La solución que recomiendan en la misma página consiste en recurrir a Rainbow para crear un proyecto para OmegaT (como vimos en la primera entrada dedicada a Okapi) en el que se indique al filtro TTX que extraiga también el texto no segmentado.

Y para terminar…

Ya llegamos al final de estas cuatro entradas dedicadas a Okapi Framework. Aunque no he comentado todas las aplicaciones ni funciones disponibles, espero que os hayáis hecho una idea de la gran utilidad que puede tener este conjunto de aplicaciones si alguna vez os veis en apuros mientras traducís. Nunca se sabe, y hay que estar bien preparado. 🙂

Como siempre, espero que os haya gustado la entrada y que dejéis vuestras impresiones, trucos o ideas para nuevas entradas de Melodía de traducción. ¡No seáis tímidos! 🙂