Si sueles trabajar con memoQ y colaboras con otros colegas intercambiando archivos bilingües, es posible que alguna vez hayas intentado actualizar tu proyecto importando un archivo bilingüe con cambios (de revisión, por ejemplo) procedentes de un compañero, solo para encontrarte con que memoQ no solo no consigue actualizar el archivo en tu proyecto, sino que trata de importarlo como un archivo nuevo. ¿Alguna vez te ha pasado? Pues en esta entrada de Melodía de traducción descubriremos la causa más frecuente de este error y veremos cómo resolverlo de una forma rápida y segura.

Archivos bilingües de memoQ: MQXLIFF y MQXLZ

En primer lugar, conviene aclarar qué entendemos por «archivos bilingües» cuando trabajamos con memoQ. Esta herramienta utiliza un formato de archivo propio, el MQXLIFF, que realmente es una adaptación del estándar XLIFF creada por Kilgray con el fin de ajustarlo al contenido «ideal» que ellos consideran que debe tener un archivo bilingüe. Aunque no los encontraremos a simple vista (como sí ocurre con los SDLXLIFF de SDL Trados Studio en el Explorador de archivos de Windows), podemos obtener versiones en MQXLIFF de los archivos traducibles de un proyecto de memoQ, ya sea como copia de seguridad o bien para intercambiarlos con otro colega que utilice memoQ u otra herramienta TAO compatible con este formato, como las versiones más recientes de SDL Trados Studio. Para este fin, basta con seleccionar los archivos que queramos exportar, hacer clic con el botón secundario del ratón y elegir la opción Exportar > Exportar archivos bilingües, tal como vemos en la siguiente captura de pantalla.

Exportación de archivos bilingües en memoQ

Se abrirá entonces la ventana Asistente para la exportación de archivos bilingües, donde veremos que ya hay tres casillas de verificación marcadas de forma predeterminada en la sección memoQ XLIFF, como se ve en la siguiente imagen. A continuación, veremos las diferencias entre activar y desactivar estas casillas.

Asistente para la exportación de documentos bilingües.

Si no hacemos ningún cambio y seguimos con el asistente de exportación, obtendremos uno o varios archivos con extensión MQXLZ. No hay nada de qué preocuparse: un archivo MQXLZ, como bien se menciona en la tercera casilla, no es otra cosa que un tipo de archivo comprimido propio de memoQ (la pista la da la letra zeta en la extensión, pues viene de zipped, «comprimido» en inglés). De hecho, si le cambiamos la extensión de MQLZ a ZIP, podremos abrirlo con un extractor de archivos, como WinRAR o el clásico WinZip, y veremos que, junto a un archivo MQXLIFF como los ya mencionados, hay otro llamado skeleton.xml debido a que hemos dejado activada la primera casilla (Incluir estructura y vista previa).

La siguiente pregunta que os haréis será: «¿Qué es ese archivo». Por decirlo en pocas palabras, el archivo skeleton.xml contiene toda la información referente al formato del archivo de origen que importamos en el proyecto de memoQ. Gracias a ese archivo, memoQ puede recuperar dicha información para crear el archivo de destino en el mismo formato que el original. Por tanto, un usuario de memoQ, aunque no tenga el documento original, puede obtener el archivo de destino correspondiente (salvo, obviamente, que haya errores que impidan que memoQ lo cree). Conseguiremos el mismo resultado desmarcando la segunda y la tercera casilla, pero a cambio de que ya no tengamos un solo archivo por cada archivo de origen, sino dos (el MQXLIFF y el skeleton.xml correspondiente), lo que complica la gestión en proyectos formados por muchos archivos de origen.

El hecho de marcar la primera casilla puede suponer una ventaja si, por ejemplo, memoQ nos da error al intentar crear el archivo de destino y queremos hacer la prueba en otro ordenador o mandarle el archivo a otro usuario de memoQ con el fin de hallar la solución al problema. No obstante, es muy probable que las agencias de traducción u otros clientes que trabajen con memoQ nos manden un archivo MQXLIFF normal para evitar que seamos capaces de crear el archivo de destino, bien por razones de confidencialidad con su cliente o por otras causas. Este MQXLIFF se consigue desmarcando las tres casillas o simplemente haciendo clic en el botón [XLIFF sin formato para otras herramientas], memoQ creará un archivo MQXLIFF que podremos importar en otro ordenador o en una herramienta TAO compatible, pero nos será imposible crear el archivo de destino en el mismo formato de archivo que el original.

¿Archivo nuevo? ¡Si es una actualización!

Los problemas con los archivos MQXLIFF y MQXLZ tienen lugar cuando se intercambian con otros usuarios de memoQ. Como vemos en la siguiente captura de pantalla, memoQ, en vez de trabajar con nombres de archivos, les asigna un código alfanumérico o ID que los identifica forma unívoca, el cual aparece tras el atributo mq:id. Sin embargo, si otro usuario lo importa en su propio proyecto de memoQ o de otra herramienta TAO, en ocasiones dicho código cambia, lo que ocasiona que, al exportarlo y tratar de importarlo en el proyecto original, memoQ no lo reconozca.

El atributo mq:id permite identificar el ID del archivo.

Como vemos resaltado en amarillo en la siguiente captura de pantalla, memoQ, como fruto de esta confusión, detectará el archivo como nuevo en vez de como una actualización a la hora de importarlo en el proyecto.

memoQ intentará importar el archivo como nuevo.

Llegados a este punto, el proceso más lógico para enmendar este problema consiste en restaurar la ID antigua en el archivo MQXLIFF actualizado con el objetivo de que memoQ lo detecte como lo que realmente es, una actualización, en vez de como un archivo nuevo. Hay diferentes formas de hacerlo, pero os dejo con los pasos que sigo habitualmente con la ayuda de Beyond Compare, un programa que permite comparar versiones de archivos y fusionarlas en una sola y sincronizar carpetas, entre otras funciones.

  1. El primer paso consiste en crear una copia de seguridad del MQXLIFF actualizado (es decir, el que hemos recibido de otro profesional), por si acaso nos equivocamos durante el proceso.
  2. Suponiendo que ya tenemos Beyond Compare instalado, seleccionamos el archivo MQXLIFF antiguo, hacemos clic con el botón secundario y buscamos la opción Select Left File for Compare (Seleccionar archivo a la izquierda para comparación), la cual identificamos fácilmente gracias al icono de una flecha de color rojo.

    Beyond Compare en el menú contextual del Explorador de archivos.

    Si el proyecto consta de varios archivos o de varias carpetas, podemos ir más rápido haciendo clic con el botón secundario sobre la carpeta raíz en la opción Select Left Folder for Compare (Seleccionar carpeta a la izquierda para comparación).

  3. Repetimos la acción con el MQXLIFF que vamos a modificar, salvo que ahora veremos la opción Compare to “[nombre de archivo/carpeta]” para que sepamos que ya hemos elegido un elemento para comparar anteriormente.
  4. Según hayamos elegido comparar archivos o carpetas, se abrirán diferentes ventanas. En el caso de la siguiente captura, hemos comparado carpetas, por lo que nos aparecen la lista de archivos. Para comparar archivos con el mismo nombre, simplemente hay que hacer doble clic en uno de ellos y ya podremos acceder a la ventana en que se compara cada pareja de archivos.

    Comparación de carpetas en Beyond Compare.

  5. De forma predeterminada, Beyond Compare muestra todo el contenido de los archivos comparados pero, dado que a nosotros solamente nos interesa buscar la fila que tiene una ID diferente, pulsaremos el botón Diffs (Diferencias), resaltado en rojo en la captura de pantalla que figura debajo. La fila que buscamos está al principio del archivo, y podemos identificarla fácilmente por la etiqueta .

Solo hay que copiar la línea del archivo izquierdo al derecho.

6.Según aparece resaltado en la captura anterior, tan solo tenemos que hacer clic sobre la fila de la izquierda (es decir, del archivo MQXLIFF que creamos nosotros), después hacer clic con el botón secundario y pulsar en la opción Copy to Right (Copiar al archivo de la derecha) y guardar el archivo situado en la parte derecha (el actualizado que queremos importar en memoQ) pulsando Ctrl + S o haciendo clic sobre el icono del disquete situado en la parte superior derecha.

7. Ahora solo queda comprobar si este cambio ha dado sus frutos importando el archivo recién corregido en memoQ. Como vemos en la siguiente captura, ahora memoQ sí lo detecta como una actualización. Si todavía fallara el proceso, se puede reintentar abriendo nuestro proyecto, exportando como MQXLIFF de nuevo el archivo que da problemas y repitiendo los pasos anteriores.

Ahora memoQ sí detecta que el MQXLIFF es un archivo actualizado.

En el raro caso de que todo lo anterior fallara, siempre podemos importar el archivo como nuevo, seleccionarlo y enviar todos sus segmentos con el atajo de teclado Ctrl + Shift + U a una memoria vacía vinculada al proyecto como memoria maestra. Después usaremos dicha memoria para pretraducir el archivo que ya teníamos en nuestro proyecto, solventar los errores que pueda haber y exportarlo para obtener el archivo de destino en el mismo formato que el original.

Como habréis visto, una vez la hayamos puesto en práctica varias veces, la solución a este problema es relativamente sencilla y rápida, por lo que no hay que asustarse si memoQ no reconoce el archivo como una actualización en un primer momento. Sin embargo, en otras ocasiones puede que la solución no sea tan fácil. ¿Alguna vez habéis tenido un problema similar que os ha sacado de vuestras casillas y que no habéis sabido resolver? ¡Animaos y contad vuestra experiencia con un comentario!

La anterior entrada de Melodía de traducción inauguró una serie de entradas dedicadas a Okapi Framework. Como es evidente, a la primera parte le sigue una segunda, que os dejo a continuación.

A modo de recapitulación, en la entrada anterior escribí una introducción a Okapi Framework para después continuar con un análisis más profundo de Rainbow. Entre otras cosas, vimos la creación de paquetes de traducción y de memorias de traducción mediante este programa. Concluí la entrada prometiendo que seguiría hablando de Rainbow. Lo prometido es deuda.

Comparación de traducciones

En determinados proyectos, puede que queramos comparar la traducción de un documento con una versión previa de dicha traducción con el fin de observar los cambios que hemos ido introduciendo. También puede darse el caso poco deseable de que nos hayamos topado con un revisor que ha decidido cambiar nuestra traducción a su antojo, unas veces, con buen criterio y, otras, con no tanto, por lo que queremos comparar la revisión con la traducción para ver si dichas correcciones están justificadas o, por el contrario, se deben a los meros deseos del revisor por cambiar nuestro trabajo. Sea como fuere, Rainbow cuenta con una función que nos permite comparar la traducción de varios documentos y que nos muestra las diferencias en un archivo HTML y que puede sernos de gran utilidad en situaciones como las descritas en este párrafo.

Como paso previo, tenemos que cargar los documentos que vamos a comparar mediante la combinación de teclas Ctrl + Insert. Los archivos originales los tendremos que cargar en la primera pestaña, Input List 1, mientras que añadiremos las traducciones modificadas, por llamarlas de algún modo, en la siguiente pestaña, Input List 2 y, si se da el caso, podemos recurrir a la tercera pestaña, Input List 3. Es importante comprobar que los documentos comparados estén situados de este modo, ya que, de lo contrario, esta función no producirá resultado alguno.

Después de añadir los documentos, tendremos que dirigirnos al menú Utilities (Utilidades) y elegir la opción Translations Comparison… (Comparación de traducciones). Aparecerá la siguiente ventana:

Comparación de traducciones

Ventana de Rainbow donde podemos configurar la comparación de traducciones

En esta ventana podemos elegir, entre otras opciones, si queremos utilizar una identificación genérica de los códigos internos de texto (en vez de utilizar los códigos reales, que pueden ser muy extensos en según que casos), que se abra el archivo HTML resultante una vez finalizada la comparación o que se cree una memoria de traducción en formato TMX con los resultados.

También podemos elegir el nombre con el que queremos identificar los documentos y si Rainbow debe tener en cuenta para realizar la comparación las diferencias entre la mayúsculas y las minúsculas, de espacios en blanco y de puntuación. Cuando hayamos elegido las opciones que prefiramos, pulsamos en botón Execute (Ejecutar) y esperamos a que se termine el proceso. Si hemos marcado la casilla pertinente, se nos abrirá un archivo HTML en nuestro navegador predeterminado de forma automática, similar al de la siguiente captura de pantalla:

Análisis de la comparación de traducciones

Informe de la comparación de traducción de Rainbow en HTML

Como podemos observar, el informe nos muestra las traducciones una debajo de la otra y nos indica el valor de similitud entre ellas en una escala del 0 al 100. En la ayuda de Rainbow con respecto a este paso (a la que podemos acceder mediante el botón Step Help, Ayuda del paso), esta cifra se basa en la distancia de Levenhstein, que mide el número de operaciones necesarias para poder pasar de una cadena a otra.

Este informe proporciona poca información si lo comparamos con otras herramientas. Por ejemplo, no señala de ninguna forma los puntos donde se producen diferencias, lo que puede dificultar la identificación y corrección de errores en segmentos largos o con muchas marcas de formato. Pese a todo, es una función de Rainbow que puede ser de utilidad en el caso de textos breves y con pocos segmentos, como el documento del ejemplo anterior, y, asimismo, una primera aproximación a otras tareas que no son realmente traducción pero que guardan gran relación con ella, como la revisión, el control de calidad o incluso el proofreading.

Buscar y reemplazar

Cuando terminamos de traducir, hay ocasiones en que, por estar despistados u otras razones, nos damos cuenta casi a última hora de que no hemos traducido un determinado término por el equivalente que nos indicaba el cliente sino por otro, que no hemos traducido ese término de forma coherente en todos los documentos, etc. ¿A quién no le ha pasado tener que ir buscando y reemplazando a toda prisa esa palabra problemática? Todo ello, unido al inconveniente de poder equivocarnos.

En situaciones así es donde podemos aprovechar la función Buscar y reemplazar de Rainbow. «No es nada del otro mundo, nada que no tenga cualquier editor de texto», pensaréis y, en parte, tenéis razón. Si solamente tenemos que llevar a cabo búsquedas y sustituciones en un documento, abrirlo en Word u otro programa y realizarlas puede que sea lo más fácil y cómodo. Sin embargo, hacer lo propio con varios documentos es otro cantar, y más si son archivos bilingües, en los que las búsquedas pueden antojarse complicadas a veces. En estos casos es en los que Rainbow puede marcar la diferencia. A continuación, vamos a ver cómo utilizar la función Buscar y reemplazar en este programa con dos archivos bilingües en formato ODT.

El primer paso seguramente ya lo intuyáis: hay que añadir los archivos con los que vamos a trabajar. A diferencia de la función anterior, aquí nos basta con añadirlos todos a la misma Input List. Acto seguido, vamos al menú Utilities > Search and replace with filter (Utilidades > Buscar y reemplazar con filtro). Justo debajo de otra opción tenemos el acceso a la búsqueda y sustitución sin filtro. Sin embargo, nosotros recurriremos a la opción con filtro. Aparecerá entonces la ventana que podemos ver en la siguiente captura de pantalla:

Ventana Buscar y reemplazar

Captura de la ventana de Buscar y reemplazar con filtro de Rainbow

Para añadir los términos que queremos buscar y reemplazar, pulsamos el botón Add… (Añadir). En la siguiente ventana, añadimos la palabra en cuestión en el cuadro superior y la palabra por la que queremos sustituirla en el cuadro inferior y pulsamos el botón OK, repitiendo este paso las veces necesarias.

Cuando hayamos terminado, podemos marcar la casilla Use regular expressions (Utilizar expresiones regulares), lo que nos permitirá, a su vez, marcar otras cuatro casillas, de las que son especialmente interesantes las dos últimas: Ignore case differences (Ignorar diferencias entre mayúsculas y minúsculas) y Replace all instances of the pattern (Reemplazar todas las apariciones del término). En nuestro caso, es importante prestar atención a las dos casillas situadas a la derecha, con el título When processing text units (i.e. using a filter) [Al procesar unidades de texto (es decir, al usar un filtro)]. Mediante este filtro, podemos marcar las dos casillas para buscar y reemplazar en el texto de origen y en el destino, respectivamente.

Para este ejemplo, he utilizado los dos textos de prueba en formato ODT empleados también para la comparación de traducciones y que he traducido utilizando Anaphraseus, del que ya hablé en su día. He buscado todos los casos en que aparecen las palabras archivo y texto y las he sustituido por texto. También he hecho lo propio con frase, que he reemplazado por oración. Como resultado, Rainbow creará copias de los documentos originales añadiendo .out antes de la extensión de archivo. En las siguientes capturas de pantalla podéis ver el documento original y el documento modificado, respectivamente.

Archivo bilingüe original

Captura del archivo bilingüe original en formato ODT abierto con LibreOffice

Archivo bilingüe modificado

Captura del archivo bilingüe modificado en formato ODT abierto con LibreOffice

Como podéis observar, Rainbow ha llevado a cabo lo que le hemos pedido a la perfección. En mi opinión, las búsquedas y sustituciones constituyen una función que es fundamental que los traductores, como mínimo, conozcan y sepan manejar. Nos ayuda a evitar posibles quebraderos de cabeza y a ahorrar un tiempo precioso que podemos dedicar a otros menesteres.

Con estas dos funciones de Rainbow doy por concluida esta entrada, pero no creáis que he terminado con Okapi Framework, ni mucho menos. De momento, ya os adelanto que en la siguiente entrada terminaré de describir las funciones más destacadas de Rainbow con el QA o Control de calidad.

Como de costumbre, termino la entrada animándoos a participar con vuestros comentarios: ¿habéis utilizado alguna vez estas funciones de Rainbow? ¿Hay alguna otra que utilicéis con frecuencia?

¡Hola a todos!

Retomo el blog con una entrada que mi amigo y antiguo profe Rubén me sugirió escribir en su día: Okapi Framework. Como ya habéis sido testigos de mis parrafadas habituales, y dado que esta herramienta es muy amplia, escribiré varias entradas sobre el tema. Aquí va la primera de ellas.

INTRODUCCIÓN

Me imagino que muchos de vosotros os habréis preguntado al leer el título: «¿Qué es Okapi Framework?». Nadie mejor que sus creadores para contárnoslo. Si prestamos atención a su página web, podemos averiguar que Okapi Framework (de ahora en en adelante, Okapi) es «un conjunto de componentes y aplicaciones de código abierto, libre y multiplataforma diseñado como apoyo a los procesos de traducción y localización». Así pues, nos queda claro que Okapi es gratuito y que no se trata de una herramienta de traducción asistida por ordenador al uso, sino de un complemento de ayuda en las tareas de traducción y localización.

A su vez, Okapi consta de varias herramientas escritas en lenguaje Java entre las que destaco Rainbow (a la que dedicaré esta entrada en exclusiva), que nos permite ejecutar multitud de procesos relacionados con la traducción y localización, CheckMate, utilizada para realizar controles de calidad en archivos bilingües y, dentro de las antiguas aplicaciones de Okapi en .NET framework, Olifant, que sirve para realizar búsquedas y cambios en distintos formatos de memorias de traducción. Cabe mencionar, así mismo, la presencia de aplicaciones en línea de comandos, destinadas a usuarios más avanzados, como Tikal, que permite unir varios archivos XLIFF, llevar a cabo conversiones de archivos o incluso traducir utilizando sistemas de memorias de traducción; o Ratel, un editor WYSIWYG empleado para crear reglas de segmentación SRX (Segmentation Rules eXchange).

RAINBOW

La primera vez que abrimos Rainbow, nos encontramos con una ventana como la de la siguiente imagen:

Rainbow

Ventana principal de Rainbow

Como se puede observar, en dicha ventana figura la clásica barra de menús, común a la mayoría de aplicaciones, donde nos serán de especial utilidad los menús Utilities y Tools (Utilidades y Herramientas, respectivamente) y una sección de botones que ejecutan las funciones más básicas, como abrir un proyecto, guardarlo, etc. Debajo de esta sección vemos de un directorio titulada Root (Raíz), que es el directorio de nuestro proyecto. El resto de la pantalla lo ocupa una sección con varias pestañas, destinadas a la listas de documentos con los que queremos trabajar (hasta un total de tres), así como otra pestaña, Languages and Encodings (Idiomas y codificaciones), donde podemos establecer, como su nombre indica, los idiomas y codificaciones de los archivos que hayamos añadido. Para terminar, en Other Settings (Otros ajustes) podemos configurar algunas características de los archivos de destino.

Creación de paquetes de traducción

La primera función de Rainbow que quiero destacar es la creación de paquetes de traducción. De esta manera, podemos preparar nuestros archivos para convertirlos a formatos compatibles con diversas herramientas tanto gratuitas como de pago, como QT Linguist (recordad que hablé de esta herramienta en la entrada anterior), OmegaT, Trados, Swordish III (que mencioné en esta entrada) o Wordfast. Así que por falta de alternativas no será.

Para acceder a esta función, tendremos que, en primer lugar, cargar los archivos que queremos convertir mediante la combinación de teclas Alt + Insert. Una vez elegidos, nos dirigiremos a Utilities > Translation Kit Creation… (Utilidades > Creación de paquetes de traducción). En la siguiente captura de pantalla podemos ver un ejemplo de esta ventana. En la parte derecha de la ventana que aparece, podemos ver la lista de formatos a los que se pueden convertir los archivos. Cuando seleccionamos uno, en la sección inferior se nos aporta una breve descripción que soluciona más de una duda. Asimismo, en la pestaña Output Location (Ubicación de los archivos de destino) podemos decidir la ubicación del paquete que creemos, así como si deseamos que el programa cree un archivo comprimido con los archivos de dicho paquete.

Creación de paquetes de traducción

Captura de pantalla de la ventana de Creación de paquetes de traducción de Rainbow

El programa nos creará un paquete en la carpeta que le hayamos indicado, con una carpeta destinada a los archivos originales y otra, de nombre, work, que contiene los archivos de trabajo o borradores, que son el resultado de la conversión que ha realizado Rainbow para hacerlos compatibles con el programa de traducción asistida elegido. Aquí tenemos un ejemplo de un paquete PO que puedo traducir mediante QT Linguist, y que he creado a partir de un archivo en formato ODT.

Archivo PO en QT Linguist

Captura de pantalla de un archivo PO en QT Linguist creado por Rainbow

Las siguientes capturas muestran, respectivamente, los paquetes de este mismo archivo obtenidos siguiendo este proceso para su posterior traducción en Swordfish III (a partir de un archivo XLIFF), OmegaT y Trados (a partir de un archivo RTF).

Archivo XLIFF en Swordfish

Captura de pantalla de archivo XLIFF creado con Rainbow y abierto en Swordfish

Traducción en OmegaT

Captura de pantalla de un texto para traducir abierto en OmegaT creado desde Rainbow

Archivo RTF bilingüe

Captura de pantalla de un archivo RTF bilingüe para Trados creado con Rainbow.

Como habréis podido comprobar ya, contamos con muchas opciones de creación de paquetes de traducción, compatibles tanto con herramientas de traducción asistida gratuitas como comerciales. Aparte de lo mostrado anteriormente, podemos crear archivos compatibles con Transifex, Wordfast y otras herramientas de traducción asistida.

Creación de memorias de traducción

Imaginaos que, utilizando Rainbow, hemos podido convertir un archivo siguiendo los pasos anteriores a un programa de traducción asistida de nuestra elección como, por ejemplo, QT Linguist. Cuando hemos terminado de traducir el archivo, caemos en la cuenta de que queremos guardar una memoria de traducción basada en dicho archivo para poder aprovechar la traducción en futuros proyectos. Sin embargo, herramientas como QT Linguist no funcionan con el concepto de memoria de traducción, al contrario que otras alternativas como Trados o Wordfast o, si hablamos de software libre, OmegaT o Anaphraseus. Pues bien, en vez de maldecir nuestra mala suerte, Rainbow nos puede ayudar a salir del apuro mediante su función de conversión de archivos, en concreto la conversión a formato TMX (Translation Memory eXchange).

A diferencia de la función de paquetes de traducción, la conversión de archivos se limita a convertir los documentos que queramos a otro formato, sin crear la estructura de carpetas más propia de un proyecto de traducción (es decir, carpetas para documentos originales y borradores y otros archivos necesarios para ser compatibles con el programa elegido). Si bien es cierto que estas dos funciones pueden llegar a solaparse (en especial en el caso de los archivos PO), creo que dan la posibilidad de que cada traductor trabaje según más le convenga.

En la situación que nos ocupa, el primer paso para obtener nuestro archivo TMX a partir de un archivo bilingüe (PO, XLIFF o bilingües de Trados) es añadirlo a la lista de archivos mediante al atajo Ctrl + Insert. A continuación nos dirigimos a Utilities > Conversion Utilities > File Format Conversion… (Utilidades > Utilidades de conversión > Conversión de formatos de archivos), donde aparecerá la siguiente ventana:

Conversión de archivos

Ventana de Rainbow de la función de conversión de archivos

En la sección Output Format (Formato de destino), elegimos el formato al que convertiremos el texto (en este caso, TMX). Marcando las casillas de debajo, podemos elegir, entre otras opciones, si solamente queremos convertir los segmentos aprobados o si queremos crear un único archivo de destino en vez de un archivo de destino por archivo original. Para terminar, elegimos el nombre y la ruta del archivo de destino y pulsamos el botón Ejecutar.

Una vez terminado el proceso, obtendremos un archivo TMX compatible con la gran mayoría de herramientas de traducción asistida, ya sean de pago o gratuitas. En la siguiente captura de pantalla podemos ver un archivo TMX creado con Rainbow a partir de un documento RTF bilingüe (convertido a su vez con Rainbow a este formato desde un archivo original ODT), y que he abierto con el programa Notepad++ (una alternativa al Bloc de notas de Windows que recomiendo encarecidamente), lo que supone una buena forma de averiguar más información sobre la estructura interna de un archivo TMX.

Archivo TMX

Captura de pantalla de archivo TMX abierto con Notepad++

Con estas dos funciones doy por terminada esta entrada dedicada a Okapi Framework y, en particular, a Rainbow. Como siempre, os animo a trastear con Okapi y con Rainbow, porque así seguro que descubrís muchas más funciones de las que da tiempo a hablar en este blog y, de paso, podéis sacarle el máximo partido de manera acorde con vuestras necesidades profesionales y particulares.

En las siguientes entradas seguiré hablando de Rainbow, así como de otras aplicaciones pertenecientes a Okapi Framework. Con respecto a vosotros: ¿conocíais esta herramienta? ¿Alguno la habéis utilizado? ¿Qué funciones destacáis y cuáles echáis de menos? ¡Espero vuestro comentarios! 😉