La entrada anterior de Melodía de traducción me sirvió para comentar que, por cosas del destino, en la actualidad llevo a cabo prácticamente todas mis tareas usando memoQ. En esta línea, la entrada que hoy publico versa sobre las vistas de memoQ y su utilidad de cara al trabajo diario, para lo cual recurriré a la ayuda de unos cuantos ejemplos prácticos.

Oiga, ¿pero qué es eso de las «vistas»?

Según la ayuda de memoQ, las vistas son recolecciones de segmentos extraídas de los archivos traducibles mediante distintos filtros o clasificaciones. Dicho de otra forma, las vistas se pueden entender como filtros avanzados que permiten aislar segmentos o fusionar segmentos de diferentes archivos de un proyecto de traducción en función de lo que necesitemos. Aunque más adelante lo veremos con mayor detalle, varios usos prácticos de la vistas van desde la fusión de varios archivos en uno solo hasta la división de un archivo en varios subarchivos para su traducción por parte de varios traductores, ver todos los segmentos con errores de un proyecto, eliminar etiquetas sobrantes (es decir, que no forman parte del segmento de origen) tras la pretraducción de uno o varios archivos —como, por ejemplo, las procedentes de segmentos importados en una memoria de traducción procedentes de un TMX creado con otra herramienta TAO—, comprobar si la traducción de un término (no necesariamente parte de una base de datos terminológica), etc. A nuestro alcance queda, por un tanto, un gran abanico de posibilidades para gestionar nuestros proyectos de un modo más cómodo y productivo.

Otro punto a favor de las vistas es la posibilidad de elegir entre traducirlas directamente con memoQ o exportarlas, bien añadiéndolas al corpus asignado al proyecto o bien como archivos bilingües. Si echamos un vistazo a esta segunda opción (a la que llegamos haciendo clic con el botón secundario sobre la vista y eligiendo Exportar archivos bilingües), vemos que hay tres opciones posibles, como se aprecia en la siguiente captura de pantalla).

Exportación de documentos bilingües en memoQ

Asistente de exportación de archivos bilingües en memoQ

De las tres opciones, el formato MQXLIFF (una variante del estándar XLIFF empleada por memoQ) y el DOC bilingüe (el formato clásico usado por versiones de Trados anteriores a SDL Trados Studio 2009) sirven para poder enviar las vistas a otros traductores que no dispongan de memoQ pero sí de alguna otra herramienta TAO. Por su parte, el RTF a dos columnas es más útil para la revisión de la traducción mediante control de cambios en Word. Sea cual sea el que elijamos, una vez lo recibamos actualizado por parte del traductor o revisor, lo podremos importar de vuelta en memoQ mediante el paso contrario. De esta forma, nos aseguraremos de que las vistas incluyan todos los cambios y, por ende, de que los documentos principales a partir de los cuales obtuvimos las vistas queden también actualizados.

No obstante, hay que tener en cuenta varias cuestiones cuando se trabaja con vistas. En primer lugar, cualquier cambio que se haga en la vista tiene su efecto en los documentos principales de donde procedan los segmentos, con lo cual garantizamos que el proyecto se actualiza constantemente. Por esta misma razón, no es posible abrir los archivos traducibles y sus vistas correspondientes al mismo tiempo, ni realizar cambios en segmentos que ya pertenezcan a alguna vista, como separarlos en varios segmentos o fusionar dos o más segmentos en uno solo (lo que sí se puede llevar a cabo dentro de una vista si los segmentos pertenecen al mismo archivo principal). De esta forma, se busca que la traducción sea coherente tanto en el documento principal como en la propia vista.

Vale, ¿y cómo creo una vista? ¿Y cómo la exporto?

El proceso para crear una vista es bien sencillo. El primer paso consiste en crear un proyecto e importar los archivos que queremos traducir de la forma habitual. Una vez terminado el proceso, vamos a la sección Traducciones, donde veremos todos los archivos que conforman el proyecto. Ahora basta con señalar todos los archivos con el atajo Ctrl + Mayús. + A o, en su caso, solo los que nos interesen dejando pulsada la tecla Ctrl a la vez que hacemos clic con el ratón. Acto seguido, hacemos clic con el botón secundario y, como se señala en la siguiente captura de pantalla, elegimos la opción Crear vista.

Creación de una vista a partir de varios archivos

Creación de una vista a partir de varios archivos

Llegados a este punto, solamente queda elegir las opciones correspondientes en cada caso y dar un nombre a la vista lo más descriptivo posible (por si acaso olvidáramos lo que pretendíamos conseguir con esa vista en concreto). Cuando termine el proceso, la vista recién creada aparecerá en la pestaña Vistas. Si queremos exportar una o más vistas, basta con seleccionarlas, hacer clic con el botón secundario del ratón y elegir la opción de exportación que necesitemos.

Exportación de vistas como archivos bilingües en memoQ

Exportación de vistas como archivos bilingües en memoQ

Algunos casos prácticos

Después de la siempre poco entretenida teoría, llega el turno de pasar a los casos prácticos con las vistas en memoQ con el propósito de entender mejor lo que es posible lograr si recurrimos a ellas. A continuación, os pondré varios ejemplos de diferentes usos de las vistas.

1. Fusionar varios archivos en uno

 
Esta es la opción predeterminada de memoQ a la hora de crear vistas (Solamente pegar los documentos). Es de utilidad para hacer más manejables proyectos formados por decenas de archivos muy pequeños, o bien para evitarnos el tener que enviar muchos archivos a un traductor o revisor externo (lo que podría suponer que alguno se extraviara o se quedara sin traducir o revisar), en especial si no utiliza memoQ. 

2. Dividir un archivo en varios subarchivos

 
Si queremos dividir un archivo en varias partes, tendremos que escoger la opción Dividir documento (como se ve en la captura de pantalla) y crear tantas vistas como partes en que vayamos a dividirlo (es importante comprobar que no nos dejamos fuera ningún segmento). Al contrario que en el primer ejemplo, hay proyectos con archivos muy grandes y plazos ajustados, cuya traducción o revisión la llevarán a cabo varias personas.

División de un archivo en varios partes según el número de segmentos

División de un archivo en varios partes según el número de segmentos

Como nota negativa, no podemos crear partes con el mismo número de palabras de forma fácil —lo cual agilizaría mucho la preparación del proyecto y lo que sí es posible en proyectos gestionados en un servidor con la versión Project Manager—, sino que habrá que jugar con el número de segmento tanto de inicio como de cierre, e ir haciendo el recuento de palabras a medida que creemos las vistas. Sin embargo, otra de las novedades de memoQ a partir de la versión 2014 es que muestra de forma predeterminada el número de palabras de cada archivo en vez del número de segmentos, lo cual puede ser contraproducente para nuestros intereses, pues cabe la posibilidad de que algún segmento se quede fuera de las vistas y, por lo tanto, sin traducir. Para evitar males mayores, si vamos a Opciones > Varios > Mostrar el progreso (%) de la traducción basado en… y marcamos la opción Segmentos (tal y como se muestra en la siguiente captura de pantalla), averiguaremos cuántos segmentos tiene cada archivo y cada vista.

Ver el número de segmentos de un archivo en vez del número de palabras

Ver el número de segmentos de un archivo

 

3. Eliminar etiquetas sobrantes después de pretraducir

 

El siguiente ejemplo resulta práctico cuando pretraducimos archivos con memorias de traducción cuyos segmentos proceden de otras herramientas TAO. Como cada una de ellas tiene su propia forma de «interpretar» el texto y de añadir las etiquetas, a veces me he encontrado con etiquetas en segmentos pretraducidos que no aparecen en el segmento original correspondiente en memoQ. Sin embargo, dado que otra herramienta entendió que debería haber una etiqueta en dicho segmento, la traducción también la tenía, ergo el TMX creado a partir de esa memoria también lo tenía. En el caso de memorias obtenidas con archivos traducidos con Trados, memoQ no suele tener problemas y oculta bastantes etiquetas (siempre que indiquemos que el TMX procede de Trados cuando lo importemos en memoQ), aunque casi siempre detectaremos que alguna se escapa. Si hay un gran número de segmentos con este problema, tener que estar pendientes de borrarlas en memoQ nos llevará mucho tiempo y, además, es posible que se nos pase alguna por alto.

Con el propósito de ilustrar esta situación, he creado un proyecto con tres archivos DOCX muy cortos que había alineado previamente, alineación a partir de la cual he obtenido una memoria en formato TMX que he importado después en la memoria de memoQ asignada a dicho proyecto. El siguiente paso ha consistido en pretraducir los archivos y bloquear las coincidencias del 100 % (pese a que bloquear los segmentos no es estrictamente necesario, yo prefiero hacerlo así). A modo de repaso, a la pretraducción se accede en la pestaña Preparación, botón Pretraducir. Para bloquear los segmentos, tenemos que marcar la casilla Bloquear filas en la pestaña Confirmar/bloquear en la ventana que aparecerá a continuación.

Pretraducción en memoQ

Pretraducción en memoQ

Una vez pretraducidos los archivos, he creado la vista de la forma habitual, aunque en este caso las opciones que me interesaban están en Opciones avanzadas. Dado que he bloqueado los segmentos y que la presencia de etiquetas en el segmento de destino que no se encuentren en el segmento de origen causa un error al intentar obtener los archivos finales, he marcado esos dos delimitadores en la pestaña Estado perteneciente a la sección Filtrar por estado del segmento.

Filtrar por estado del segmento

Filtrar por estado del segmento

La vista resultante consta, como se puede ver en la captura de pantalla de la izquierda, de tres segmentos. Para poder borrar las etiquetas, es necesario desbloquearlos (en su caso). Para tal fin, seleccionamos todos con la combinación Ctrl + Mayús. + A y luego los desbloqueamos con el atajo Ctrl + Mayús. + L. En este punto, podemos quitar todas las etiquetas de un plumazo si pulsamos la combinación Ctrl + F8 o si vamos a la pestaña Editar, grupo Etiquetas, menú Comandos de etiqueta, opción Quitar todas las etiquetas (véase la segunda captura de pantalla a continuación).

Vista de segmentos bloqueados con errores

Vista de segmentos bloqueados con errores

Quitar todas las etiquetas de varios segmentos

Quitar todas las etiquetas de varios segmentos

Si abrimos los archivos principales de donde proceden los segmentos, como en la siguiente captura de pantalla, notaremos que los segmentos ya no tienen las etiquetas procedentes del TMX.

Segmento tras borrar todas las etiquetas

Segmento tras borrar todas las etiquetas

Gracias a esta vista, hemos solucionado de una forma muy rápida lo que habría sido una tortura, en especial en proyectos grandes. Solo queda volver a bloquear los segmentos (en su caso) para poder seguir trabajando con normalidad y sin mayores preocupaciones.

 

4. Bloquear segmentos en destino formados solo por etiquetas

 

Al importar un archivo, puede darse el caso de que memoQ cree segmentos formados solamente por etiquetas, los cuales, como es lógico, se quedan igual en la traducción. Con el fin de preservar la integridad del archivo y de asegurarnos de que podremos exportarlo sin problemas una vez hayamos acabado la traducción (en especial si se la vamos a encargar a otro traductor), resulta interesante el crear una vista que contenga solo este tipo de segmentos, que después bloquearemos para que no sea posible modificarlos.

memoQ permite crear vistas que contengan solo los segmentos con etiquetas en el segmento de destino. Si hemos pretraducido los archivos como en el tercer ejemplo pero no hemos llegado a eliminar las etiquetas, estos segmentos pretraducidos también aparecerán en esta nueva vista. Si queremos asegurarnos de que aparezcan los segmentos formados exclusivamente por etiquetas, podemos añadir la opción de que la vista incluya segmentos no bloqueados —lo cual funcionará, como es obvio, si hemos bloqueado los segmentos al pretraducir—. Esta captura de pantalla muestra mejor cómo crear esta vista.

Filtro para obtener solo segmentos no bloqueados

Filtro para obtener solo segmentos no bloqueados

Filtro para obtener solamente segmentos de destino con etiquetas internas

Filtro para obtener solamente segmentos de destino con etiquetas internas

El resultado de crear la vista, elegir todos los segmentos y bloquearlos es el que se aprecia en la siguiente captura de pantalla:

Segmentos formados únicamente por etiquetas tras ser bloqueados

Segmentos formados únicamente por etiquetas tras ser bloqueados

 

5. Aplicar expresiones regulares en determinados segmentos

 

Para la última aplicación práctica de las vistas que veremos en esta entrada, vamos a partir de varios supuestos:

  1. Los archivos de origen contienen segmentos con etiquetas personalizas que aparecen como texto normal porque no hemos creado un filtro personalizado para dichos archivos;
  2. Queremos convertir ese texto normal en etiquetas de memoQ para que no lo podamos modificar con la ayuda de expresiones regulares;
  3. Por las razones que sean, solo queremos aplicar las expresiones regulares en ciertos segmentos o en ciertos archivos.

Así pues, procederemos a crear una vista que aísle solamente segmentos con etiquetas personalizadas de archivos concretos de un proyecto. A continuación, aplicaremos las expresiones regulares a la nueva vista para convertir ese texto normal en verdaderas etiquetas de memoQ.

En primer lugar, importamos los archivos de origen del modo normal y, al abrir uno de ellos, veremos que hay unas etiquetas personalizadas que memoQ ha dejado como texto traducible:

Etiquetas como texto normal en memoQ

Etiquetas como texto normal en memoQ

Así pues, vamos a suponer que no queremos cambiar ese texto en todos los archivos. Bastará, en este caso, con seleccionar los archivos en la lista de documentos y crear una vista usando como criterio que se muestren solamente los segmentos en cuyo idioma de origen estén las etiquetas que queremos convertir. El siguiente paso es abrir la vista recién creada para después usar las expresiones regulares con el objetivo de indicar a memoQ que tiene que tratar esos textos como etiquetas. Para tal fin, vamos a la pestaña Preparación, sección Otro y opción Regex Tagger.

Regex Tagger en memoQ

Regex Tagger en memoQ

Aparecerá ventana donde tendremos que escribir la expresión regular. En este caso, dicha expresión es muy sencilla: <.*?>. El campo Mostrar texto lo dejaremos tal cual aparece. En el recuadro Resultado se puede observar la vista previa de los elementos a los que engloba la expresión regular, los cuales están marcados en color rojo para su mejor identificación.

Reglas mediante expresiones regulares en memoQ

Reglas mediante expresiones regulares en memoQ

A continuación, pulsamos Aceptar y enseguida notaremos el efecto de la expresión regular, tal como se ve en la siguiente captura. Si abrimos el documento principal a partir del cual creamos la vista, descubriremos que memoQ ha aplicado los cambios directamente en los mismos segmentos.

Etiquetas tras aplicar las reglas de expresiones regulares

Etiquetas tras aplicar las reglas de expresiones regulares

Cómo trabajar con vistas usando otras herramientas TAO

Para terminar con esta entrada, vamos a describir cómo exportar una vista a un formato compatible con otras TAO, como SDL Trados Studio 2014. En primer lugar, seleccionaremos la opción Exportar archivos bilingües y, entre las tres opciones disponibles, elegiremos MQXLIFF y desmarcaremos las tres casillas para asegurarnos de la plena compatibilidad con otras herramientas TAO.

Obtendremos así un archivo MQXLIFF que se traducirá con la herramienta que prefiramos. Así aparecería en SDL Trados Studio 2014:

Archivo MQXLIFF abierto en SDL Trados Studio 2014

Archivo MQXLIFF abierto en SDL Trados Studio 2014

Lo que viene es muy sencillo: traducimos el texto y lo exportamos de vuelta al formato original en función de la TAO que hayamos usado. Después, si todo va bien, lo importamos en memoQ y automáticamente memoQ detectará que se trata de una actualización y así lo mostrará, como vimos anteriormente. Si lo abrimos, veremos la traducción actualizada:

Archivo actualizado tras importar la traducción de otra TAO

Archivo actualizado tras importar la traducción de otra TAO

Conclusiones

Si habéis llegado hasta aquí, seguro que os habréis dado cuenta del tremendo potencial de las vistas en memoQ. Esta entrada solamente pretende mostrar su gran utilidad, pues las vistas sirven para multitud de fines, se pueden personalizar en función de nuestras necesidades en un proyecto en concreto, nos pueden sacar de más de un apuro y evitarnos quebraderos de cabeza. Además, se pueden combinar con Word y otras herramientas TAO sin apenas tener problemas.

Y vosotros, ¿las usáis en vuestros proyectos? ¿Para qué fin? No seáis tímidos: compartid vuestra sabiduría en un comentario. 🙂

¡Hola a todos!

Retomo el blog con una entrada que mi amigo y antiguo profe Rubén me sugirió escribir en su día: Okapi Framework. Como ya habéis sido testigos de mis parrafadas habituales, y dado que esta herramienta es muy amplia, escribiré varias entradas sobre el tema. Aquí va la primera de ellas.

INTRODUCCIÓN

Me imagino que muchos de vosotros os habréis preguntado al leer el título: «¿Qué es Okapi Framework?». Nadie mejor que sus creadores para contárnoslo. Si prestamos atención a su página web, podemos averiguar que Okapi Framework (de ahora en en adelante, Okapi) es «un conjunto de componentes y aplicaciones de código abierto, libre y multiplataforma diseñado como apoyo a los procesos de traducción y localización». Así pues, nos queda claro que Okapi es gratuito y que no se trata de una herramienta de traducción asistida por ordenador al uso, sino de un complemento de ayuda en las tareas de traducción y localización.

A su vez, Okapi consta de varias herramientas escritas en lenguaje Java entre las que destaco Rainbow (a la que dedicaré esta entrada en exclusiva), que nos permite ejecutar multitud de procesos relacionados con la traducción y localización, CheckMate, utilizada para realizar controles de calidad en archivos bilingües y, dentro de las antiguas aplicaciones de Okapi en .NET framework, Olifant, que sirve para realizar búsquedas y cambios en distintos formatos de memorias de traducción. Cabe mencionar, así mismo, la presencia de aplicaciones en línea de comandos, destinadas a usuarios más avanzados, como Tikal, que permite unir varios archivos XLIFF, llevar a cabo conversiones de archivos o incluso traducir utilizando sistemas de memorias de traducción; o Ratel, un editor WYSIWYG empleado para crear reglas de segmentación SRX (Segmentation Rules eXchange).

RAINBOW

La primera vez que abrimos Rainbow, nos encontramos con una ventana como la de la siguiente imagen:

Rainbow

Ventana principal de Rainbow

Como se puede observar, en dicha ventana figura la clásica barra de menús, común a la mayoría de aplicaciones, donde nos serán de especial utilidad los menús Utilities y Tools (Utilidades y Herramientas, respectivamente) y una sección de botones que ejecutan las funciones más básicas, como abrir un proyecto, guardarlo, etc. Debajo de esta sección vemos de un directorio titulada Root (Raíz), que es el directorio de nuestro proyecto. El resto de la pantalla lo ocupa una sección con varias pestañas, destinadas a la listas de documentos con los que queremos trabajar (hasta un total de tres), así como otra pestaña, Languages and Encodings (Idiomas y codificaciones), donde podemos establecer, como su nombre indica, los idiomas y codificaciones de los archivos que hayamos añadido. Para terminar, en Other Settings (Otros ajustes) podemos configurar algunas características de los archivos de destino.

Creación de paquetes de traducción

La primera función de Rainbow que quiero destacar es la creación de paquetes de traducción. De esta manera, podemos preparar nuestros archivos para convertirlos a formatos compatibles con diversas herramientas tanto gratuitas como de pago, como QT Linguist (recordad que hablé de esta herramienta en la entrada anterior), OmegaT, Trados, Swordish III (que mencioné en esta entrada) o Wordfast. Así que por falta de alternativas no será.

Para acceder a esta función, tendremos que, en primer lugar, cargar los archivos que queremos convertir mediante la combinación de teclas Alt + Insert. Una vez elegidos, nos dirigiremos a Utilities > Translation Kit Creation… (Utilidades > Creación de paquetes de traducción). En la siguiente captura de pantalla podemos ver un ejemplo de esta ventana. En la parte derecha de la ventana que aparece, podemos ver la lista de formatos a los que se pueden convertir los archivos. Cuando seleccionamos uno, en la sección inferior se nos aporta una breve descripción que soluciona más de una duda. Asimismo, en la pestaña Output Location (Ubicación de los archivos de destino) podemos decidir la ubicación del paquete que creemos, así como si deseamos que el programa cree un archivo comprimido con los archivos de dicho paquete.

Creación de paquetes de traducción

Captura de pantalla de la ventana de Creación de paquetes de traducción de Rainbow

El programa nos creará un paquete en la carpeta que le hayamos indicado, con una carpeta destinada a los archivos originales y otra, de nombre, work, que contiene los archivos de trabajo o borradores, que son el resultado de la conversión que ha realizado Rainbow para hacerlos compatibles con el programa de traducción asistida elegido. Aquí tenemos un ejemplo de un paquete PO que puedo traducir mediante QT Linguist, y que he creado a partir de un archivo en formato ODT.

Archivo PO en QT Linguist

Captura de pantalla de un archivo PO en QT Linguist creado por Rainbow

Las siguientes capturas muestran, respectivamente, los paquetes de este mismo archivo obtenidos siguiendo este proceso para su posterior traducción en Swordfish III (a partir de un archivo XLIFF), OmegaT y Trados (a partir de un archivo RTF).

Archivo XLIFF en Swordfish

Captura de pantalla de archivo XLIFF creado con Rainbow y abierto en Swordfish

Traducción en OmegaT

Captura de pantalla de un texto para traducir abierto en OmegaT creado desde Rainbow

Archivo RTF bilingüe

Captura de pantalla de un archivo RTF bilingüe para Trados creado con Rainbow.

Como habréis podido comprobar ya, contamos con muchas opciones de creación de paquetes de traducción, compatibles tanto con herramientas de traducción asistida gratuitas como comerciales. Aparte de lo mostrado anteriormente, podemos crear archivos compatibles con Transifex, Wordfast y otras herramientas de traducción asistida.

Creación de memorias de traducción

Imaginaos que, utilizando Rainbow, hemos podido convertir un archivo siguiendo los pasos anteriores a un programa de traducción asistida de nuestra elección como, por ejemplo, QT Linguist. Cuando hemos terminado de traducir el archivo, caemos en la cuenta de que queremos guardar una memoria de traducción basada en dicho archivo para poder aprovechar la traducción en futuros proyectos. Sin embargo, herramientas como QT Linguist no funcionan con el concepto de memoria de traducción, al contrario que otras alternativas como Trados o Wordfast o, si hablamos de software libre, OmegaT o Anaphraseus. Pues bien, en vez de maldecir nuestra mala suerte, Rainbow nos puede ayudar a salir del apuro mediante su función de conversión de archivos, en concreto la conversión a formato TMX (Translation Memory eXchange).

A diferencia de la función de paquetes de traducción, la conversión de archivos se limita a convertir los documentos que queramos a otro formato, sin crear la estructura de carpetas más propia de un proyecto de traducción (es decir, carpetas para documentos originales y borradores y otros archivos necesarios para ser compatibles con el programa elegido). Si bien es cierto que estas dos funciones pueden llegar a solaparse (en especial en el caso de los archivos PO), creo que dan la posibilidad de que cada traductor trabaje según más le convenga.

En la situación que nos ocupa, el primer paso para obtener nuestro archivo TMX a partir de un archivo bilingüe (PO, XLIFF o bilingües de Trados) es añadirlo a la lista de archivos mediante al atajo Ctrl + Insert. A continuación nos dirigimos a Utilities > Conversion Utilities > File Format Conversion… (Utilidades > Utilidades de conversión > Conversión de formatos de archivos), donde aparecerá la siguiente ventana:

Conversión de archivos

Ventana de Rainbow de la función de conversión de archivos

En la sección Output Format (Formato de destino), elegimos el formato al que convertiremos el texto (en este caso, TMX). Marcando las casillas de debajo, podemos elegir, entre otras opciones, si solamente queremos convertir los segmentos aprobados o si queremos crear un único archivo de destino en vez de un archivo de destino por archivo original. Para terminar, elegimos el nombre y la ruta del archivo de destino y pulsamos el botón Ejecutar.

Una vez terminado el proceso, obtendremos un archivo TMX compatible con la gran mayoría de herramientas de traducción asistida, ya sean de pago o gratuitas. En la siguiente captura de pantalla podemos ver un archivo TMX creado con Rainbow a partir de un documento RTF bilingüe (convertido a su vez con Rainbow a este formato desde un archivo original ODT), y que he abierto con el programa Notepad++ (una alternativa al Bloc de notas de Windows que recomiendo encarecidamente), lo que supone una buena forma de averiguar más información sobre la estructura interna de un archivo TMX.

Archivo TMX

Captura de pantalla de archivo TMX abierto con Notepad++

Con estas dos funciones doy por terminada esta entrada dedicada a Okapi Framework y, en particular, a Rainbow. Como siempre, os animo a trastear con Okapi y con Rainbow, porque así seguro que descubrís muchas más funciones de las que da tiempo a hablar en este blog y, de paso, podéis sacarle el máximo partido de manera acorde con vuestras necesidades profesionales y particulares.

En las siguientes entradas seguiré hablando de Rainbow, así como de otras aplicaciones pertenecientes a Okapi Framework. Con respecto a vosotros: ¿conocíais esta herramienta? ¿Alguno la habéis utilizado? ¿Qué funciones destacáis y cuáles echáis de menos? ¡Espero vuestro comentarios! 😉

Al final de la última entrada del blog, adelantaba el tema que voy a tratar en esta entrada, los estilos de Trados. En concreto, pretendo hablar de cómo utilizar los estilos de Trados para bloquear o desbloquear texto que, por unas causas u otras, deseamos que se quede sin traducir o, dicho de otra forma, que Trados pase por alto mientras traducimos. Recomiendo leer la entrada Proteger texto para que no sea editable con Trados del blog Algo más que traducir, aunque yo me voy a centrar en Word, concretamente en Word 2010, aunque el proceso es casi idéntico en las diferentes versiones.

Alguna vez me ha tocado lidiar con partes que el cliente no quería traducir y, para identificarlas de un solo vistazo, las había marcado con un formato diferente, bien con el texto en otro color o tamaño o tipo de letra, o bien con subrayado, cursiva, etc. El problema de este método se encuentra en que, si traducimos con Trados, tenemos que ir procurando no abrir o editar segmentos en lugares no deseados, puesto que Trados añade etiquetas en forma de texto oculto y tendríamos que volver atrás. Como es lógico, si tenemos que estar cerrando segmentos y saltándonos el texto no traducible en un documento extenso, llegará un momento en que nos podemos liar y llevarnos un disgusto. Por esta razón, conviene marcar el texto no traducible con el estilo de Trados que lo identifica como tal, gracias a lo cual podemos ir pasando de segmento a segmento sin ni siquiera utilizar el ratón. Cuando hayamos acabado y limpiado la traducción, simplemente hay que realizar el paso contrario para poder entregar nuestro trabajo sin preocupaciones.

Antes de nada, conviene aclarar qué es un estilo de Word. Grosso modo, un estilo es el conjunto de características que se asignan a un documento o a alguna de sus secciones, tales como la fuente y su tamaño, el color del texto, la alineación de los párrafos, el espacio entre líneas, etc. Word incorpora unos estilos propios desde que se instala, de los cuales el estilo Normal es el predeterminado. No obstante, el propio usuario puede añadir todos los estilos que desee según sus preferencias (podéis consultar en el blog Informática para Principiantes). Por su parte, Trados incorpora tres estilos de su propia cosecha:

  • tw4win External (estilo externo de Trados, característico por su color gris)
  • tw4win Internal (estilo interno de Trados, característico por su color gris)
  • tw4win None (estilo de Trados basado en la fuente de párrafo predeterminado; explicaré esto más adelante).

Aparte de estos tres estilos, existe el estilo DO_NOT_TRANSLATE, de un color sepia, que indica texto no traducible, pero que, por alguna razón que desconozco, no aparece entre los estilos de Trados en Word.

Es posible que, en un primer momento, no veáis los estilos de Trados entre los de Word. Ello se debe a que, a no ser que hayamos abierto un documento donde se encuentren estos estilos, tenemos que “activarlos” antes, lo que podemos hacer de dos maneras (aunque para esta entrada he empleado Office 2007, el proceso es muy similar en la versión 2o03 y 2010; también podemos recurrir a los atajos de teclado para no perdernos):

  • Abriendo un documento donde aparezcan estos estilos (como el que os podéis descargar de este tema del foro Translatum) y copiar y pegar el texto en el documento que estemos traduciendo.
  • Ejecutando una macro que nos permite trabajar con estos estilos, como se ve en el tutorial que incluyo al principio y al final de la entrada. Con Word y el documento para traducir abiertos, tenemos que dirigirnos a la ficha Programador (si no aparece, tenemos que pulsar el botón circular con el símbolo de Office y, a continuación, pulsar el botón Opciones de Word, que se encuentra en la esquina inferior derecha y marcar la casilla Mostrar ficha Programador en la cinta de opciones) y pulsamos el botón Macros. También podemos ahorrarnos pasos con la combinación de teclas Alt + F8. En la ventana que aparece, tenemos que buscar la macro sAddTagStyles y pulsar el botón Ejecutar. Ahora ya tendremos los estilos de Trados disponibles.

En el documento que utilizo de ejemplo, suponemos que el cliente nos ha marcado el texto no traducible simplemente poniéndolo de color rojo. A continuación os indico los pasos que seguiría para bloquear dicho texto y, una vez terminada la traducción, dejarlo de nuevo en rojo. Lógicamente, estos pasos cambiarán en función de las características que tenga el texto no traducible en cada documento, pero la base es la misma en cualquier caso.

Dado que la entrada ya se está alargando mucho y que yo tiendo a andarme por las ramas, es un poco esquemático, pero creo que se entenderá bien. En caso contrario, podéis dejarme las dudas o comentarios que queráis y os ayudo en la medida de lo posible 😉 .

Para marcar el texto como no traducible:

  • Pulsar Ctrl + L para acceder a la función Reemplazar.
  • En el cuadro Buscar, pulsar el botón Más>>, después el botón Formato y, en el menú desplegable, seleccionar Fuente
  • En Color de fuente, elegir el color rojo.
  • De vuelta a la ventana anterior, el cuadro Remplazar con, después botón Más>>, pulsar el botón Formato y, en el menú desplegable, seleccionar Estilos… Acto seguido, buscar y seleccionar el estilo t4winExternal.
  • En la ventana anterior, pulsar el botón Reemplazar todos.

Como veréis, el texto no traducible ha quedado de color gris. De esta forma, Trados omitirá esta parte del documento según avancemos segmentos. Ya podemos proceder con la traducción usando Trados de la manera habitual. Cuando hayamos acabado, limpiamos el documento y lo volvemos a abrir en Word (nota: para que el tutorial no tuviera un tamaño excesivo, se ha omitido el paso de limpiar el documento, por lo cual la frase en inglés que aparece se debe considerar como la traducción terminada). Solamente queda poner el texto no traducible como estaba, es decir, de color rojo, para lo que seguimos estos pasos:

  • Pulsar Ctrl + L para acceder a la función Reemplazar.
  • En el cuadro Buscar, seleccionar el estilo t4winExternal (siguiendo los pasos indicados anteriormente). Si debajo de alguno de los cuadros aparece el formato que hemos utilizado en anteriores búsquedas, tendremos que pulsar el botón Sin formato, al que accedemos después de pulsar el botón Más>>, para que se borre dicho formato y podamos realizar la nueva búsqueda.
  • En el cuadro Reemplazar con, seleccionar el estilo t4winNone.

Así conseguimos que el texto no traducible tenga el formato predeterminado (el estilo Normal). Solamente queda devolverlo a su estado original (en nuestro caso, el color rojo).

  • En el cuadro Buscar, seleccionar el estilo t4winNone.
  • En el cuadro Reemplazar con, elegir el Color de fuente rojo.

Una vez hayamos realizado estos pasos, ya podremos entregar la traducción con toda tranquilidad. Aunque pueda parecer un proceso complicado, pienso que permite ahorrar bastante tiempo en textos con una gran cantidad de texto no traducible.

Si soléis trabajar con textos de este tipo, es recomendable aprenderse bien estos pasos e, incluso, grabar una macro para ahorraros tener que estar seleccionando el estilo, el color de fuente, etc., constantemente, como en la entrada de Algo más que traducir que he comentado al principio de la entrada. Igual me animo a escribir otra entrada con la macro de este proceso, aunque tendría que refrescar mis conocimientos de VBA (Visual Basic for Applications) en Word.

Y para terminar, como siempre digo, espero que la entrada os sea útil. Espero vuestros comentarios 😀

Aquí tenéis el enlace al tutorial en Screencast.com:

CÓMO UTILIZAR LOS ESTILOS DE TRADOS EN WORD

En esta entrada de Melodía de traducción voy a hablar de un truco (por llamarlo de alguna forma) gracias al cual podemos cambiar los atajos de teclado a las funciones de Trados predeterminados por los que queramos desde Word.

Dado que la mayoría de las traducciones con Trados las realizo desde un portátil sin teclado numérico, perdía bastante tiempo activando y desactivando el bloque numérico del teclado solamente para avanzar de un segmento a otro. Entonces me acordé de un enlace de Translatum que publicó Pablo Muñoz en su twitter que trataba de ese tema. Pese a que alguna vez había cambiado algún atajo de teclado, había pasado demasiado tiempo y ya no me acordaba., así que lo consulté y encontré justo lo que buscaba. Se puede decir que esta entrada es una traducción de ese enlace, aunque con capturas de pantalla.

Para empezar, tenemos que tener Trados Translator Workbench y Word abiertos. A continuación, nos aseguramos de tener la plantilla de Trados cargado (en caso contrario, vamos a Herramientas > Plantillas y complementos y la buscamos y la cargamos), abrimos el menú Herramientas de Word y elegimos la opción Personalizar.

Menú Personalizar en Word

En la ventana que aparece, pulsamos el botón Teclado, lo que abre la ventana Personalizar teclado. En el apartado Categorías, seleccionamos Macros. En la mitad derecha aparecerán todas las macros que tengamos. Mediante las barra de desplazamiento, podemos llegar a las macros del menú de Trados, que se identifican fácilmente porque empiezan por t4win. A partir de ahí, elegiremos la macro que queramos cambiar, para lo que es indispensable saber inglés y los nombres de las funciones de cada macro. En mi caso, he cambiado dos atajos que utilizo muchísimo y que emplean el teclado numérico: abrir el siguiente segmento (SetCloseOpenGet.Main), que vemos señalado en la siguiente captura de pantalla, y traducir automáticamente hasta la siguiente coincidencia parcial (TranslateToFuzzy.Main).

Macros de Trados en Word

Para ello, basta con seleccionar la opción que queramos modificar e introducir una combinación de teclas en Nueva tecla de método abreviado. En caso de que el atajo que indiquemos esté ocupado, lo veremos en la misma ventana. Cuando hayamos encontrado una combinación que nos convenza, pulsamos el botón Asignar y terminamos el proceso pulsando el botón Cerrar.

Como veis, se tarda poco en cambiar los atajos de teclado, pero gracias a ello podemos ahorrarnos futuros quebraderos de cabeza y pérdidas de tiempo. Además, estos cambios no se limitan a las macros de Trados, sino que podemos modificar la combinación de teclas de cualquier opción de Word e, incluso, añadir una si no viene por defecto. Por ejemplo, yo tengo una combinación de teclas propia para la opción de Pegado especial, gracias a la cual me ahorro un tiempo precioso cada vez que quiero realizar esta acción.

Sin duda, lo más sencillo suele ser lo que mejor funciona. Y como a veces se nos escapan las cosas más sencillas, me ha parecido interesante compartir con vosotros este proceso, que si bien no precisa saber de física cuántica, nos ayuda a centrarnos en la tarea de traducir y no en las complicaciones informáticas. Espero que os haya sido tan útil como lo fue para mí en su día 😉

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En la próxima entrada seguiré hablando de este tema de las macros, tan interesante para unos (como es mi caso) y tan complicado y aburrido para otros.

¡Hasta que nos leamos! 🙂